Hace pocos días el Barça estaba desahuciado, el Madrid vivía en el Olimpo de los dioses, el Girona arrasaba por su juego en las tertulias, el City tenía prácticamente la Premier en el bolsillo y el Barça de baloncesto le había dado la vuelta a un mal inicio. Ahora, el FC Barcelona ha recortado dos puntos al Madrid, que empató en Vallecas; el equipo de Míchel se la juega esta noche en San Mamés; el club de Manchester, que ha visto como Liverpool y Arsenal se han puesto las pilas, empató frente al Chelsea. Y el Madrid ganó la Copa de baloncesto en la final a un buen Barça. Los blancos supieron jugar mejor los momentos decisivos, pero el equipo de Grimau compitió a un excelente nivel, aunque tres triples de tres intentos en el inicio del último cuarto dieron la victoria final a los blancos.
Xavi estaba en la picota y salió para anunciar que se iba a final de temporada. Desde que lo dijo ha hecho 10 de los 12 puntos en juego. No ha habido una mejora ostensible, pero el resultado es evidente. Ahora se va a jugar la carta más valiosa: la Champions ante un Nápoles de doble filo. Por una parte, con una mala temporada en juego y resultados en el calcio que ha llevado a dejar al entrenador a punto de ser destituido. Y por otra, que todo eso sirva de estímulo para que reaccione en la Copa de Europa. Tanto Barça como Nápoles necesitan agarrarse a la Champions para arreglar una temporada irregular. Pero los italianos están a 27 puntos del líder en su Liga y el Barça, a ocho; bastantes, pero todavía deben disputarse 13 jornadas: 39 puntos.
En el deporte cualquier detalle puede dar la vuelta a cualquier situación. Hay que estar preparado para que eso pueda convertirse en una dinámica positiva y trabajar duro. Un programa de inteligencia artificial ha profetizado que esta Champions la ganará el Barça, venciendo al City en Wembley. Nadie duda que eso es artificial, pero no todo el mundo confía en que sea inteligente. Pero en fútbol puede pasar casi de todo casi siempre. Hace muy pocos días todo estaba al revés. Y lo estaba. Hoy, en cambio, casi todo es posible. Y lo es. Queda tiempo para las teorías definitivas que siempre se adelantan demasiado.