Vinicius quiere quedarse en el Real Madrid y ser Balón de Oro con los blancos. Sabe que es difícil lograr ese título desde Arabia, pero también quiere cobrar como Mbappé. Florentino Pérez prefiere a Vinicius en el Madrid que fuera, pero no a cualquier precio y si los árabes ponen 500 millones o más encima de la mesa blanca haría como con otros cracks que han dejado la disciplina del Real. Nada es totalmente blanco ni negro. Hay matices. Vinicius debe renovar y habló con Arabia hace mucho tiempo. Su entorno se ha reunido hace poco y la pugna real está en la renovación del jugador. Pero Florentino no es un dirigente que acepte pulsos o faroles. Tiene en el equipo a Mbappé, querría que se quedara Vini, pero aceptaría una super oferta por el brasileño, extraordinario en el campo pero polémico en todas sus actuaciones que no sean con el balón. Vini (24 años) sabe que a Arabia puede ir ahora y despedirse del Balón de Oro o más tarde y explotar su etapa blanca. Pero Florentino no acostumbra a ir a remolque.
Guardiola es un sensacional técnico que se ha encontrado con dos problemas. Uno, estar al frente de un equipo que lo ha ganado todo, con menos hambre, jugadores veteranos y la dificultad precisamente de haber alzado su primera Champions en 2023, con lo que es muy difícil hacer una revolución. El segundo, que es un técnico muy exigente, muy presionante, porque el éxito necesita de eso, pero los periodos para explotar lo máximo de los futbolistas no son eternos (“no vamos a hacernos daño”).
Seguramente su mejor opción hubiera sido ir a entrenar a la selección inglesa, pero acabó por renovar con el City, colocando un plazo largo a un vestuario necesitado de reformas y aquejado, también es cierto, de lesiones potentes como la de Rodri, piedra filosofal del sistema de Pep. La sensación es que no se va a rendir fácil aunque su club esté envuelto en denuncias de irregularidades en la Premier, que en la sede de Manchester piensan que no tienen mucho recorrido, y su director de fútbol, Txiki Begiristain, haya decidido marcharse. Guardiola insiste en inculparse, pero el momento del City no es exclusivo de Pep. Los triunfos y la derrotas siempre son colectivas.