Tras el empate en Vallecas, al ser preguntado por Fermín, Hansi Flick dejó la sentencia del año: “Los egos matan el éxito. El año pasado fuimos un equipo y debemos seguir así”. Ayer Lamine Yamal y Dani Olmo ya le respondieron desde la concentración de la selección española. Tienen claro que no es una cuestión de egos. En la víspera de Vallecas, preguntado ya por Fermín, Flick se salió por la tangente, pero dejó otra reflexión que ha pasado desapercibida: “Yo estoy centrado en el equipo, no me interesa la situación financiera. Mi foco está en el equipo y tenemos un equipo fantástico. Todos saben que me gustaría mantener a los que están”.
La sincera respuesta del alemán, tan centrado en un trabajo que desempeña sin mácula, le pone al mismo nivel que la gran mayoría de socios y aficionados culés: no interesa la situación financiera. Es lo de tantas veces, en las últimas décadas. Si el primer equipo de fútbol gana, juega bonito y compite por todo al máximo nivel, todo el resto parece una nota a pie de página.
Por eso sorprende que los aspirantes a la presidencia del Barça sigan poniendo en el foco, como tema central, la economía del club. Son puntillosos y constantes en señalar los desastres de gestión e intentan meter el miedo en el cuerpo de los barcelonistas con los vaticinios de futuro, por un endeudamiento cada vez más disparado e imposible de devolver. Y por más razón que tengan, y por más que describan episodios de palancas fallidas, o de venta de patrimonio encubierta, o que se pongan las manos en la cabeza por los fondos propios negativos, por los avales de la junta costeados por unos proveedores o por no llegar nunca al prometido ‘fair play’ financiero, por más que subrayen los recortes en secciones, la desinversión en el femenino o la imposibilidad de fichar a Nico Williams o de construir el nuevo Palau por falta de dinero, por más que señalen las comisiones a Darren Dein o que no hay auditor serio que se atreva a firmar unos números verdes cuando son rojos, por más que intenten dar mensajes de alerta sobre el modelo de propiedad del club, que parece ser ya más de Goldman Sachs que de los socios, por más que insistan en colocar cualquiera de estos titulares que la mayoría de medios de comunicación silencia, basta con dos regates de Pedri y un golazo de Lamine Yamal para que nada de todo esto exista.
El fútbol y el Barça es pasión, es alegría, es diversión y todo el resto parece secundario. La infantilización social afecta, también, al Barça. Manda el impacto y la ilusión. Lo sesudo y lo responsable, por necesario que sea, ya no está de moda. Ahora, que a partir de la próxima semana ya hay encuentros entre grupos de socios y aspirantes a la carrera presidencial para ver si son capaces de hacer una candidatura única, no estaría de más que advirtiesen que, en las elecciones de 2026, los votos no los darán los números –rojos– sino la bandera –azulgrana–.
Aquí, es justo al revés del eslogan que le valió a Clinton para derrotar a Bush padre. En el Barça, no es la economía, estúpidos. Aquí estamos instalados en el lema de Manolo Escobar en Telecinco: “Goles son amores”.
ME HA GUSTADO
El bueno de Jan Virgili madura de golpe
El Barça ha incorporado, en el actual mercado, a un gran extremo izquierdo en horas bajas, como Marcus Rashford, y a un extremo derecho prometedor, como Roony Bardghji. En la cantera, el Barça tenía un dos en uno. Jan Virgili, el jugador de Vilassar de Mar, de 19 años, que solo ha tenido un hándicap: la eclosión del fenómeno Lamine Yamal, que le ha tapado su ascensión al primer equipo. No tenía sentido que un jugador como Virgili, que mete un golazo como el de la final de la Copa Intercontinental ante el Flamengo, tuviese que jugar en la cuarta división del fútbol español. Pero tiene menos sentido aún, malvenderlo por solo 4 millones, por más opción de recompra que te guardes por contrato. El Mallorca ha hecho un gran negocio. La prueba es que, con un solo entreno, Jan ya debutó en primera y justamente en el Santiago Bernabéu. El salto mortal es tan descomunal como el que hace el propio jugador cuando mete un golazo. Lo triste es que el capitán mallorquín, dolido por no jugar ni un minuto ante el Madrid, arremetió contra el entrenador y contra Virgili. Los celos de Dani Rodríguez, sus declaraciones y su comunicado posterior han puesto a Jan en el foco. Una buena forma de madurar, de golpe.
NO ME HA GUSTADO
Luis Suárez no debe terminar así
Revolcón para el Inter Miami. Más allá de perder 3-0 la final de la League Cup ante Seattle Sounders, la imagen que ha dado la vuelta al mundo ha sido la de las tánganas finales, con Luis Suárez lanzando un escupitajo a la cara de un miembro del staff del equipo rival. Sabe mal que el delantero uruguayo, tras haber marcado 600 goles en su carrera, tras haber disputado cuatro Mundiales, tras ser el mejor tercer goleador de la historia del FC Barcelona (en tan solo seis temporadas), vuelva a manchar su carrera por unos prontos tan primitivos.
Como jugador del Ajax y del Liverpool, fue sancionado por morder a sus rivales. La acción más conocida fue, en el Mundial 2014, su mordisco a Giorgio Chiellini, que le valió muchos meses de sanción. A pesar de ello, el Barça acertó en ficharle, hacerle confianza y, junto a Leo Messi y Neymar montar un tridente irrepetible. Ahora, a los 38 años, y cuando el fútbol norteamericano debía ser su retiro dorado, ya hemos visto dos episodios de actitud reprobable. En medio de una batalla campal, mordió la mano de su propio compañero Jordi Alba.
Ahora, los escupitajos que no se justifican por una provocación previa. Por cierto, solo Messi se quedó en el césped de Seattle a aplaudir el trofeo del rival.
MALA LECHE
1. Del análisis del Rayo-Barça se ha dicho casi todo, menos que los del Rayo habían jugado el jueves y corrieron más, durante más rato y con más intensidad que los del Barça. Esto no es cuestión de egos.
2. En una semana de agosto, Solskjaer cesado en el Besiktas, Mourinho echado en el Fenerbahce y Ten Hag fulminado en el Leverkusen. Los tres últimos entrenadores el United siguen de capa caída. Mientras, Amorim resiste en Manchester.
3. Joan Garcia salvó un punto gracias a sus paradas imposibles a Ratiu y De Frutos. Tuvo elogios y merecidas portadas. Iñaki Peña, en el Madrid-Barça, sacó dos manos igual de buenas a Mbappé en el Bernabéu y no salió en ninguna portada.
4. Después del debut musical de Sergio Ramos pasando factura a Florentino con la canción ‘Cibeles’, ¿cuánto tardará Messi en componer ‘Canaletas’, para ajustar cuentas? Su amigo Pinto le compondría una música mejor que la de Ramos, fijo.
5. Un mes después de la operación de Ter Stegen, y viendo sus primeros ejercicios de recuperación, no parece que vaya estar cuatro meses de baja. LaLiga se lo ha tragado.