
Por fin, un Director General
El verano del Barça, que todavía no ha terminado, ha evidenciado el desgobierno del Club y la rabiosa necesidad de poner orden y de gestionar de un modo eficiente. A bandazos, improvisando y confiando que el contagioso optimismo presidencial lo solucionaría todo, se han encadenado un decálogo de líos que han lastimado la imagen del Barça. Se canceló la gira asiática pocas horas de tomar el vuelo, cuando finalmente partieron Flick se enfadó por haber perdido tres entrenos, ni se llegó a la norma 1:1 ni hay todavía ‘fair-play’ financiero a pesar de las promesas, ni se volvió al Camp Nou para el Gamper, ni tampoco para la jornada 4 de Liga, ni para la 5 ante el Getafe, ni se vendió a ninguna vaca sagrada ni ninguna ternera joven para cuadrar los números, se le quitó la capitanía a Ter Stegen para presionarle y poder inscribir a Joan Garcia, ni se pudo fichar a Nico Williams porque no se le garantizó que tendría ficha para empezar la Liga… Y un detalle, anecdótico pero significativo, se comunicó que Yous Fall, techo del equipo de baloncesto, no seguiría en el equipo y solo un mes después se hizo otro comunicado para decir que seguiría un año más. A pesar de su pobrísimo rendimiento, no hay presupuesto para fichar a nadie mejor.
Mientras el Barça de Flick sigue maravillando, la gestión de ir tapando agujeros y de contar verdades a medias ha puesto de relieve la falta de un capitán al frente de la nave y de alguien que ordene, profesionalmente, el desaguisado comunicativo en el cual anda sumido el Barça. El caos se extiende por las oficinas de Arístides Maillol y los trabajadores del Club ven escenas de nervios en los despachos que les tiene alucinados. El método Juan Palomo, con un Alejandro Echevarría plenipotenciario a pesar de no tener cargo alguno, ha fracasado.
Como antes del próximo verano habrá elecciones a la presidencia, ahora sí, Joan Laporta ha decidido poner orden y ha nombrado a un Director de comunicación experto y, más importante todavía, a un Director General. Parece mentira que desde la huida por piernas de Ferran Reverter, en febrero de 2022, el Barça ha estado sin CEO, y así nos ha lucido el pelo durante estos tres años y medio, con tantos episodios como los relatados y con los auditores con pelos como escarpias. Como publicó ayer en primicia Mundo Deportivo, el elegido para ser el nuevo CEO es Manel del Rio, hasta ahora director financiero y corporativo del Barça, cargos que ha desempeñado con discreción en los últimos tres años. En comunicación, más allá de la salida de Álex Santos del Club, también hay un cambio significativo. Gabriel Martínez pasó del Banc Sabadell al primer equipo como peldaño de tres meses, previo a lo que ya es: Director de Comunicación del Club. Este cargo es, después del entrenador, la silla eléctrica más letal en el Barça. Veremos si, además de apagar los fuegos de las crisis diarias, puede conseguir una línea informativa coherente, menos sectaria, de mayor transparencia y que sirva al socio y no solo a la directiva de turno. En año electoral, será difícil que Del Rio y Martínez puedan imponer su criterio, pero todo lo que sea acercarse al máximo a una gestión profesional, para huir de los versos alejandrinos, será bueno para el Barça. Que tengan mucha suerte.
Me ha gustado: Oportunidad para los no agraciados
Estaba cantado que el Barça-Getafe de la quinta jornada se jugaría también en el Estadio Johan Cruyff. Ni el Camp Nou está a punto, ni Montjuïc está utilizable, así que de nuevo los de Flick se verano obligados a jugar en una bombonera preciosa, pero solo con 6.000 personas en la grada.
Además, como el Club solo reserva un 60% de butacas a los socios, lógicamente habrá más demanda que oferta. Para esta ocasión el Club ha decidido, con buen tino, que tengan prioridad aquellos pocos miles de socios que, habiendo comprado el pase íntegro de las dos temporadas en Montjuïc, pidieron entrada para el día del Valencia y no fueron agraciados. Ahora, a aquellos que no les tocó, tienen prioridad para comprarlas a partir de hoy. Es una buena idea. Eso sí, sorprendió que de los 16.151 socios fieles que tenían opción a pedir entrada, solo 7.000 se inscribiesen. Y sorprendió, todavía más, que a los pocos minutos de que los no agraciados recibieran el correo comunicándoles que no habían tenido suerte, recibieron un nuevo ‘mail’ desde el club donde les ofrecían la posibilidad de comprar entradas que habían quedado sin dueño. O sea, con el Barça jugando como juega, ¿tenemos incluso problemas para llenar el estadio más pequeño que jamás ha albergado un partido de la Liga?
No me ha gustado: El triste ocaso de Big Sam
Samuel Umtiti ha dicho hasta aquí. A los 31 años ha tenido que reconocer que su cuerpo no da para más y ha anunciado que se retira del fútbol, sin caer en la cuenta qué el fútbol ya le había retirado a él. Su pierna no le permite seguir engañándose a sí mismo ni embaucar al club de turno. Ya no hay más Lecces, ni más Lilles que le puedan dar un voto de confianza. Fue un gran central. El Barça le fichó en 2016, por 25 ‘kilos’, y su rendimiento fue inmediato. Lo jugaba todo, como central zurdo, a un grandísimo nivel. Tenía la difícil misión de cubrir el hueco dejado por Puyol, jubiló a Mascherano como central y, junto a Piqué, hicieron un tándem de lujo… durante dos años. Luego, cuando los médicos del Club le dijeron que se debía operar de su maltrecha rodilla, Umtiti prefirió eludir el quirófano, optó por infiltrarse y no perderse el Mundial’2018. Su apuesta, a corto plazo, salió perfecta. Francia ganó la Copa del Mundo en Rusia, Umititi tocó el cielo e, incluso, fue el héroe en semifinales con su gol ante Bélgica. Pero la pierna ya no volvió a ser la misma. Sus dolores y recaídas le alejaron ya de su gran nivel. El Barça de Bartomeu se equivocó al renovarle, más aún cuando ya habían fichado a Lenglet. El ocaso, durísimo, ha durado siete temporadas. Umtiti dice: “no me arrepiento de nada”. Pues mejor. Pero cuesta de creer