La línea roja de los abonados del Camp Nou

FC BARCELONA

Elena Fort, en una rueda de prensa de valoración de las obras del Spotify Camp Nou

Elena Fort, en una rueda de prensa de valoración de las obras del Spotify Camp Nou

Pep Morata (MD)

Hace ya una semana que los socios del Barça pudimos visitar el Camp Nou, en una jornada que no olvidaremos. Para el final absoluto de las obras, previsto para enero de 2028, todavía falta demasiado. Pero está planificado que para la temporada 27-28, con las 104.000 butacas ya disponibles, el abonado recupere su localidad de toda la vida. Así se dijo y se mantuvo siempre. 

Hasta que, precisamente, el viernes pasado, Elena Fort sembró el pánico en muchas familias de socios. Entrevistada por Jordi Basté en RAC1, y hablando del regreso al sistema de abonados tradicional, la vicepresidenta confirmó que la mayoría de abonados se sentarían en sus antiguos asientos, dejando la siguiente frase: “Estarán a menos de cuatro metros del lugar original”. ¿Pero esto qué es? ¿Desplazados? Uno ya entiende que hay zonas donde tocará reubicar a algunos abonados. Habrá que buscar nuevos puestos para los abonados en las últimas filas de la Primera Grada que han desaparecido. O para los de Tribuna, Segunda Grada, justo al lado y justo detrás de un palco que ha crecido mucho. O para algunos abonados de la Tercera Grada de Lateral puesto que ahora tendrá menos filas. O para los de detrás de la portería del Gol Sur, puesto que ahí se ha ubicado la grada de animación. O para los de la parte alta de la segunda grada del Gol Norte, donde se ubicará la afición rival. 

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Reubicados estos socios, que no son pocos, la gran mayoría debe sentarse -como nos prometieron- en su sitio de toda la vida. En la butaca del abuelo, ahí donde nos hemos sentado siempre. Jugar con esto, es jugar con fuego. Aunque, claro, hasta después de las elecciones no se airearán las malas noticias que pongan al abonado de mal humor. Tema muy sensible.

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