El Barça se impone

El Barça se impone

Director de Mundo Deportivo

La final fue del Barça. Y de Raphinha. El brasileño volvió a ser decisivo y anotó dos de los tres goles que derrotaron a un Madrid que aguantó más de lo previsto y menos de lo que se debe esperar de un equipo como el blanco. El Barça fue supercampeón, con justicia, con una posesión del 68 por ciento, con el dominio del encuentro y con tres goles de jugada, el último con un rebote. El Real anotó por una acción individual de Vinicius y a balón parado tras un córner. En los últimos minutos, Rashford tuvo la sentencia y Carreras y Asencio el empate. Un delantero, el blaugrana y dos defensas, los blancos.

El Barça de Flick sigue ganando al Madrid. El técnico germano es un especialista en conquistar finales (ocho de ocho). Los blaugrana se han impuesto en las dos últimas Supercopas en Arabia y en la final de Copa en Sevilla. El Madrid de Alonso jugó a defender y a que Vinicius solucionara el ataque. El brasileño pidió el cambio cuando el Real necesitaba más gol. Es posible que notara el cansancio, ya que fue el mejor futbolista blanco, pero esa sustitución dejó más frágil a los blancos.

Raphinha es, seguramente, el jugador en mejor forma del mundo en este momento. Es absolutamente decisivo, contagió su espíritu competitivo y marca la diferencia. Simeone le hubiera dado el Balón de Oro. Hoy se lo merece, sin duda. En el Barça supercampeón también brilló De Jong, que realizó un excelente partido y fue expulsado en los minutos finales por una entrada que, sin embargo, no fue juzgada igual con algún jugador blanco. Carreras mereció una amarilla antes de la que se le mostró.

El Barça sale reforzado y el Madrid no acabó hundido. Los blaugrana se volvieron a imponer. La sensación es que el equipo de Flick es superior y que el de Alonso trata de minimizar los daños, más que jugar a imponerse. De momento queda clara cuál es la hegemonía del fútbol español, en resultados y, sobre todo, en juego. El Barça mantiene intacta su filosofía y el Madrid se adecua al rival, como en esta Supercopa, de la que el madridismo no salió decepcionado porque no fue goleado. Triste consuelo.

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