Lesiones con la selección

  

Cada vez que hay un parón liguero por partidos de las selecciones reaparece el debate sobre las lesiones de los jugadores, ahora conocido como el Virus Fifa. El fútbol es un deporte de riesgo. Eso no hay nadie que lo niegue. Una lesión puede suceder en un entrenamiento, en un partido amistoso o en competición. Y es una circunstancia que se produce mucho más en los clubs que en las selecciones.

Partimos de la base que muy pocos futbolistas son capaces de renunciar a una convocatoria para representar a su país. Es un sueño para cualquier jugador lucir los colores de sus selecciones nacionales. Muchos son los que han ganado prestigio cuando han destacado con la selección. Nadie discute que son los clubs los que mejor pagan a esos futbolistas y los que más los explotan. Y esos jugadores luchan por aportar toda su calidad al éxito de sus equipos. Hay quienes sienten los colores de esos clubs tanto como los de su país. Existen otros, como Zlatan Ibrahimovic, al que habría que preguntarle cuál equipo quiso más de los nueve clubs en los que jugó en siete ligas diferentes.

La última lesión de Raphinha se suma a las ya varias que ha tenido en el Barça, y cuando un brasileño o un sudamericano viste la camiseta de su país la entrega es total. Vibra y su piel cantando el himno se eriza. Y hay que entenderlo, por mucho que hoy en día los barcelonistas estén lamentando su pérdida para los grandes compromisos inmediatos que tiene el Barça de un jugador que aporta muchísimo al equipo. Pero no creo que este equipo dependa de Raphinha. Muy mal estaríamos.

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