No era simple para Argentina. Se trataba para los pibes del debut en el Mundial Sub 20 como local, ante su gente, con el peso de saber que a esta posibilidad no se la habían ganado en el campo (no habían logrado clasificarse en el Sudamericano) sino que la habían conseguido por la habilidad dirigencial para pedir la sede apenas la FIFA resolvió quitársela a Indonesia. Si hasta el técnico Javier Mascherano había renunciado después de esa experiencia frustrante… Sin embargo, la albiceleste se sobrepuso a un inicio complicado y arrancó con una sonrisa.
Enfrente estaba Uzbekistán, el campeón de Asia, un rival bien conformado, con conceptos claros, con capacidades para inquietar. De hecho, Argentina empezó perdiendo por una desconcentración defensiva. Todos quedaron pidiendo una posición adelantada inexistente mientras Makhmudjon Makhamadjonov sacaba un remate que se metía por el primer palo.
La primera gran virtud de Argentina fue que supo reaccionar rápido. Enseguida logró empatar con un centro de Agustín Giay (lateral derecho de San Lorenzo) que fue cabeceado por Alejandro Veliz y se convirtió en gol con algo de suspenso. Y cerca del cierre del primer tiempo encontró el segundo: Valentín Barco (lateral izquierdo de Boca) habilitó desde la izquierda y Valentín Carboni (volante creativo del Inter de Italia) penetró y disparó una bomba de zurda que entró bien arriba.
Ahí se despejaron los fantasmas en el estadio Madre de Ciudades de Santiago del Estero y cobró fuerza la fiesta propia, la fiesta celeste y blanca. Eso sí, tampoco le sobró demasiado a Argentina. El equipo resultó inestable por momentos. Uzbekistán se aproximó y generó alguna situación como para igualar.
El mejor de Argentina resultó Brian Aguirre, el intrépido extremo derecho de Newell’s que preocupó con varios desbordes que combinaron aceleración con velocidad. Mascherano realizó las cinco modificaciones, aunque en ningún momento resolvió darle minutos a Román Vega, el marcador lateral izquierdo que juega en el Barcelona B. Estaba en duda su titularidad en la previa, terminó en el banco de suplentes y no ingresó. Seguro alguna oportunidad tendrá.
El DT de Argentina explicó: “Sabíamos que era un rival difícil. No esperábamos otra cosa. Es el campeón de Asia. Era el primer partido, difícil por la ansiedad de los chicos. Es importante la victoria para la confianza, para seguir creciendo. Seguro que debemos mejorar, pero por momentos conseguimos la línea de juego que buscamos y es positivo dar vuelta el resultado ante un rival que hace cosas interesantes".
Ahora Argentina volverá a jugar el martes, contra Guatemala, que en su estreno cayó por 2-1 ante Nueva Zelanda. Ahí los chicos de Mascherano buscarán otra alegría.


