El Aston Villa ha vuelto a demostrar contra el Arsenal que en el fútbol pocas cosas son casualidad. Lo hizo en Villa Park, ante un equipo que se jugaba ni más ni menos que el liderato. Sin embargo, igual que le pasó al Manchester City hace unos días (1-0), fueron todo el partido a remolque. Los de Emery impusieron su ley y su ritmo. Y el 1-0 volvió a ser suficiente.
El primer tiempo fue un claro ejemplo de lo que es el Villa, un equipo que presiona alto hasta asfixiar al rival, recupera en campo contrario y genera ocasiones por los costados. Una vez se adelanta va intercambiando presiones altas con momentos de descanso en campo propio.
El inicio fue fulgurante, con el Arsenal sin poder salir de campo propio. En el minuto 7, tras una gran conducción de Bailey y un precioso pase atrás, recibido por Mcginn, que después de una media vuelta la puso en la escuadra inalcanzable para Raya. Ahí empezó la gestión del resultado de los villanos, incomodando al Arsenal y sin dejarle conectar pases. Los gunners lo intentaban dando amplitud por derecha con pases al espacio a Saka, pero estaban demasiado imprecisos. Alrededor del minuto 35 empezaron a encontrar la tecla, a la espalda de Konsa, que sufrió mucho en los minutos finales. De esta manera llegaron varias oportunidades, las más claras de Jesus y de Odegaard, que se toparon con el 'Dibu'. El noruego lanzó una especie de penalti en movimiento tras varios amagos, pero a tan poco distancia Martínez se crece.
En los primeros quince minutos del segundo acto pudo cambiar el desenlace por completo, el Arsenal apretó, hundió al Villa y las tuvo para empatar. Un palo, las paradas de Emi y un fallo incomprensible de Odegaard impidieron la igualada. El noruego la tuvo muy clara en la mejor jugada del partido, tras un gran pase atrás de Havertz, pero erró una ocasión que pocas veces falla un jugador de su talento.
Los cambios dieron aire al Villa
La presión asfixiante del primer tiempo pasó factura en las piernas de los futbolistas y hasta que no empezaron a entrar jugadores nuevos vivieron a expensas del Arsenal. Con los cambios, en campo propio volvieron a ser muy agresivos, a cerrar espacios y a amargarle la existencia al Arsenal. Con balón salían rápido al contragolpe, con dos o tres pases, encontrando al espacio a Diaby y a Watkins en el área, que no pudo con Raya. El español cuajó una buena actuación.
Arteta se desesperaba en la grada con la impotencia de sus jugadores, que no encontraban la clave para acceder a las redes del 'Dibu'. En el 91' llegó el gol de Havertz, que fue anulado por mano previa tras un barullo en el área. Sin embargo, el Arsenal se mostró muy enfadado no por la anulación del gol, sino porque no se pitara penalti, en la acción previa a la mano del alemán.
El récord en Villa Park
Los últimos 15 partidos de Premier League del Aston Villa han acabado de la misma manera: con victoria villana. Unos números que en 150 años de vida nunca habían conseguido. En casa de Emery, él impone sus condiciones.


