'Best is yet to come’ (‘Lo mejor está por venir), le ha lanzado el técnico vasco Mikel Arteta a la afición del Arsenal como mensaje de Navidad. Sus palabras encierran todo el compromiso con el que llegó a London Colney, cuando se cumplen ahora cinco años, como entrenador de los ‘gunners’. Durante ese periodo han sido dos veces subcampeones de la Premier (2023 y 2024), han ganado un título de la FA Cup (2020), dos Community Shield (2020 y 2023) y han rozado el éxito para destronar al Manchester City. El club se siente agradecido a Arteta y lo ha celebrado estos días publicando un mensaje en las redes sociales: ‘Commitment, accountability, passion. Five incredible years of Mikel Arteta, Here’s to many more memorable moments’ (Compromiso, responsabilidad, pasión, cinco años increíbles de Mikel Arteta. ¡Por muchos más momentos memorables!).
Para que no se dude de esa implicación mutua para llevar al Arsenal a la gloria de los títulos más importantes, que arrancó con su llegada al norte de Londres en diciembre de 2019, Arteta ha subido un escalón más en su autoexigencia y responsabilidad. Ya no es solo el entrenador del Arsenal, sino que se ha convertido en el mánager oficioso y omnipresente del club, con el control sobre toda el área deportiva de los ‘gunners’, desde la marcha inesperada del director deportivo, el brasileño Edu Gaspar. Ahora su único objetivo es devolver al Arsenal al trono de campeón de la Premier, título que no gana el club desde el 2004, el año de los ‘the invencibles’ de Arsène Wenger.
Aquel ‘big team’ de los Henry, Pires, Bergkamp, Campbell y Vieira marca el punto de reconexión, ha servido de espejo y referencia para construir el actual Arsenal, igual de dinámico, también valiente y versátil en las tácticas e, igual que aquel, con jugadores de gran nivel técnico. Aquella legendaria etapa se guiaba por los criterios del alsaciano Wenger, idolatrado en el Emirates, que se esforzó por trabajar la cantera y contemplaba el futuro bajo el guion de la contención económica. Era la cultura de club del Arsenal, que Arteta ha recogido y trata de seguir con fidelidad, siguiendo la estela de aquella famosa frase de Wenger, como referencia, que hizo escuela: “No fichamos superestrellas, las creamos”. Arteta lo está intentando. Lo ha conseguido ya con Bukayo Saka, ahora lesionado, y tiene a punto a Ethan Nwaneri y Myles Lewis-Sketlly, con 17 y 18 años, ya debutantes este año.
Reunión en EE.UU.
Durante el descanso internacional de noviembre, el equipo directivo de fútbol del Arsenal al completo voló a Estados Unidos para reunirse con sus propietarios, la familia Kroenke, y discutir la planificación del 2025. Tras la renuncia de Edu, la voz de Arteta ha cobrado fuerza y notoriedad para marcar el rumbo en todos los frentes. Tiene toda la confianza de los propietarios estadounidenses, gracias al paulatino crecimiento del equipo y a cómo ha consolidado un grupo amplio de trabajo, además de haberse ganado el apoyo de la afición del norte de Londres.
Arteta determinará las labores del puesto y junto al nuevo director deportivo identificarán ahora en enero los fichajes y refuerzos. De momento, quien fuera ayudante de Edu, Jason Ayto, ha dado un paso al frente de forma interina. Juntos lograron los fichajes de Declan Rice, Martin Odegaard, David Raya y Mikel Merino. Si el Arsenal quiere continuidad, Ayto parece una opción razonable. El Arsenal va a volver a un modelo en el que el director deportivo se centra solo en el primer equipo masculino. El ex jugador Per Mertesacker y Clare Wheatley coordinan la academia del club y el equipo femenino.
Obsesión y perfeccionismo
Arteta quiere asumir todo el desgaste de la presión sobre los resultados del Arsenal. Su vocación en gran medida está solo reservada a los obstinados y perseverantes como él en el liderazgo de un grupo. Amante obsesivo de su trabajo y perfeccionista, el vasco desconecta poco de su trabajo. Así es también Pep Guardiola, con el que se formó en el Manchester City, y así era Jurgen Klopp, hasta que decidió decir basta. El precio de ese desgaste es alto e inevitable, por los focos de la industria del fútbol, el dinero en juego, la exigencia de las victorias y el papel de permanentes representantes de los clubs que tienen los entrenadores en Inglaterra.
En su primera experiencia como técnico titular en un banquillo de la Premier League, Arteta ha revitalizado a los ‘gunners’ en estos cinco años, pero admite que el siguiente paso es el “perfeccionamiento” del club, para poder destronar al Manchester City. “Tengo todavía mucho que aprender y mejorar, pero de eso se trata, si el objetivo son los grandes trofeos”. Terceros ahora en la clasificación, cerca del Liverpool y del Chelsea, el Arsenal se enfrentará esta noche al Ipswich Town en el Emirates con el ánimo de la superación, ya que deberá estar algunas semanas sin su estrella, Bukayo Saka, lesionado en el último partido frente al Crystal Palace (1-5). Las buenas noticias son la recuperación del brasileño Gabriel Jesús, que ha marcado cinco goles en sus últimas dos apariciones en el once titular.
A partir de ahora, el Arsenal necesitará a todas sus estrellas en su máximo rendimiento, para afrontar la última parte de ese ‘largo viaje’ de Arteta. A los ‘gunners’ les aguarda una semifinal de la League Cup frente al Newcastle, y una férrea persecución de tres meses para tratar de alcanzar al Liverpool en la Premier. Pero ya empiezan a divisar en el horizonte el ansiado final de los títulos, aquellos “tiempos felices” que prometió Arteta, el primer día de su esperanzador regreso a Londres
