Era casi la una de la madrugada y los protagonistas iban abandonando el escenario de un derbi decidido por un polémico penalti de Leandro Cabrera a Memphis Depay. Las declaraciones posteriores al encuentro de los jugadores no habían sido excesivamente altisonantes. Raúl de Tomás había calificado la pena máxima como "un chiste", aunque dentro de un contexto de reflexiones más dirigidas a achacar la derrota a los propios errores que a los del árbitro. Rufete, como representante de la entidad, sí había mostrado su malestar, mientras Vicente Moreno pasó de puntillas aunque la tildó de "determinante". Apareció entonces David López. El capitán, que ya había llamado antes "penaltito" a la jugada aunque sin levantar excesivamente la voz, tiró de hemeroteca y se quejó amargamente de lo sucedido en declaraciones difundidas por su club.
"Se repite la historia. Son muchas ya aquí. Busquets me mete el dedo en el ojo y no es penalti, Xavi se desmaya con Baena y es penalti... Y podría tirar hacia atrás. La mano de Messi... Estamos cabreados porque nuestro club, nuestra afición, merece mucho más, merece más respeto y no nos podemos quedar callados, evidentemente", afirmó con contundencia.
De Tomás: "El penalti me parece de chiste"

