Carlos Henrique Casemiro es titular indiscutible en el centro del campo del Real Madrid desde el otoño de 2015. Casi siete años después, sigue manteniendo la etiqueta de intocable sin importar el entrenador que esté. Ha sido fijo para Rafa Benítez, Zinedine Zidane, Julen Lopetegui, Santiago Solari, Zidane de nuevo y Carlo Ancelotti.
El técnico italiano está encantado con su trío de centrocampistas, a los que deja hacer y deshacer a su antojo confiando en la gran sintonía y en la química que hay entre ellos tras tantos años compartiendo medular. La baja del brasileño por sanción contra en la vuelta de los octavos contra el PSG supone un grave contratiempo para los blancos.
A pesar de que sabe que no podrá contar con Casemiro, Ancelotti se ha resistido a probar otras fórmulas en los partidos ante Alavés y Rayo. Sin embargo, en Vallecas, el entrenador optó por retirarlo del terreno a falta de media hora por temor a que viera una segunda amarilla. El brasileño bien pudo ver la roja directa por un plantillazo al tobillo de Oscar Valentín y acto seguido Ancelotti lo cambió por Valverde.
Antes, durante 60 minutos, Casemiro ofreció una de las peores versiones en una temporada en la que ya ha recibido numerosas críticas por su flojo rendimiento. En Vallecas solo Modric (15), Asensio (16) y Vinicius (15) perdieron más balones que él (14) pero todos ellos jugaron, como mínimo, 20 minutos más ante el Rayo.
Además erró 12 envíos (uno de cada cinco)y únicamente fue capaz de recuperar dos balones, una cifra insólita para un especialista en la posición de pivote. Su gol en el primer tiempo fue anulado por fuera de juego y sigue sin ver puerta esta temporada.
A su ausencia ante el PSG responderá Carlo Ancelotti situando a Kroos en el eje y ubicando a Modric en la izquierda y a Valverde en la derecha. El riesgo es grande a tenor del potencial ofensivo de los de Pochettino, pero Ancelotti no se la quiere jugar poniendo de pivote a Camavinga.


