Un piropo. Eso entiende Ancelotti cuando a su equipo le llaman cholista. Cuando le comparan con el Atlético de Simeone y encuentran similitudes en el juego y en la actitud de sus futbolistas. Así lo dijo en rueda de prensa esta semana y lo cierto es que no chirría demasiado con partidos como el de anoche en el Martínez Valero. Para empezar, por el marcador, con portería a cero, y para acabar, por las formas. Serias y efectivas.
Pero más allá de cholista o benzemista, el Real Madrid es coral. Y no deja de recibir piropos por ello. Siguiendo con el carrusel de adjetivos, el equipo está engrasado, potente. Invicto. Tiene jugadores bañados en oro y con el olfato goleador afilado, que no entonado, pues hasta tres dianas anuló el VAR por fuera de juego en el Martínez Valero. Pero nadie las echó en falta.
Valverde y Benzema, futuro y presente
Y si el diccionario se queda sin adjetivos, mejor mirar al césped para entender el momento de forma del Real Madrid. Y concretamente fijarse en Valverde, de nuevo goleador, y en Benzema, reciente Balón de Oro y quien cerró el partido de los blancos cuando podía complicarse con alguna jugada aislada.
Ambos son el futuro y el presente más cierto de un Madrid al que hasta en las debilidades encuentra oro. Lunin, quizás en su último partido como titular, también dejó dos paradas y su portería a cero en un partido no muy exigente.
En definitiva, en el Madrid se viven días redondos. Destilando la sensación de que todo va en la dirección que se quiere y se busca dentro de ese barco.


