El Real Madrid se dejó el liderato en Girona, donde no pasó del empate. Malo para el Real Madrid, por su puesto, pero no lo es peor. Lo peor para el equipo blanco es que no juega a nada y que tampoco sabe a qué juega. Bueno sí, a las paradas de Courtois y a que a Vinicius y Mbappé les dé por generar algo arriba.
En resumen, lo mismo que con Ancelotti. Xabi Alonso llegó este verano para darle sentido al juego del Real Madrid, para modernizarlo, especialmente en el centro del campo. Es cierto que pidió refuerzos para esa medular, pero el club se los negó, pero eso no debe servir de excusa para justificar que este Madrid no juega a nada.
Valverde es otro, lo mismo que Bellingham. A ambos se les vio perdidos en Girona, sin encontrar su sitio en el campo. Y eso, sí que es un grave problema para el Real Madrid. Puede que el equipo haya recuperado la unidad, la paz o una tregua, pero si el balón no entra, todo eso no vale nada. Y el balón no entra. O lo que es lo mismo, si Xabi Alonso lleva tiempo cuestionado, ahora, lo volverá a estar y la gracia de todo es que Guardiola puede acabar de sentenciarlo el próximo 10 de diciembre en el Bernabéu.