“Veo a una Real muy sólida”

ENTREVISTA MD

Asier Garitano, último entrenador de la Real antes de Imanol Alguacil

Asier Garitano e Imanol Alguacil, en los banquillos de Anoeta durante un partido entre la Real y el Alavés

Asier Garitano e Imanol Alguacil, en los banquillos de Anoeta durante un partido entre la Real y el Alavés

Luis M Unciti

La época dorada que vive la Real tiene en Imanol Alguacil a un autor brillante. El último entrenador que pasó por el banquillo local de Anoeta antes del oriotarra es Asier Garitano (Bergara, 1969). Cuatro años después de pasar de refilón por la Real, el guipuzcoano repasa con serenidad y sabiduría la historia reciente y la actualidad del club. El Leganés le cesó de su cargo en diciembre y se encuentra sin equipo en estos momentos. Le aplica paciencia al compás de espera mientras disfruta de su familia.

¿Cómo está?

Bien. Sigo viviendo en Leganés. El hijo ha terminado 3º de la ESO, el año que viene hará 4º y nos quedamos aquí hasta que acabe los estudios. Sigo el fútbol, viendo un poco por dónde puede ir, intentando estar lo más preparado posible para cuando llegue la oportunidad de volver. Toca esperar.

¿Se lo toma con tranquilidad o tiene prisa?

La experiencia me sirve para ver hacia dónde podemos ir. La familia, la edad del hijo, empieza a condicionar, y hay que ir viendo. Ahora mismo he decidido esperar. Tampoco tengo la intención, en principio, de salir al extranjero, y veremos qué pasa poco a poco.

¿Tiene controlado el estado de los banquillos?

Ni en Primera ni en Segunda División hay sitio ahora; el fútbol siempre es así de difícil. Cada vez hay más gente preparada para entrenar, el fútbol también cambia, con mucho propietario en varios clubs. Veremos. Y mientras, a formarse para cuando toque estar preparados.

¿Sigue habiendo poca paciencia con los entrenadores?

Bueno, ves que hasta con buenos resultados la gente no sigue. El Valencia ha cambiado de entrenador con la Copa que hizo (subcampeones), teniendo a Bordalás con contrato. Hay que adaptarse a cada tiempo.

Hace cuatro años, estaba a punto de emprender su aventura en la Real con la pretemporada de 2018.

¡Cómo ha pasado el tiempo! Fue una experiencia que estuvo bien. Distinta a las que había tenido antes. En un momento de cambio importante en la Real, tanto de jugadores como con el nuevo estadio; pocas posibilidades de firmar gente... Había que dar oportunidades a jóvenes que claro, tenían cuatro años menos. Estuvo bien. Otro aprendizaje. Saco como algo muy positivo el haber podido entrenar a la Real, haber trabajado con gente buena.

Era una etapa de transición.

Todos esos cambios y las circunstancias que se dieron no eran sencillas. Pero insisto en que la experiencia fue muy positiva.

Siempre ha defendido su cercanía a la Real.

Sí, sí, claro, como en todos los sitios en los que he estado. Además soy guipuzcoano. Me alegra mucho de que las cosas le vayan francamente bien.

¿Se percibe desde la lejanía el momento de plenitud que vive el club?

Yo creo que sí. Ya se veía que el club estaba económicamente bien entonces. Hubo una inversión grande en el estadio, los jugadores han ido creciendo en estos cuatro años. Todos creen en lo que hacen, que es lo más importante, y sobre todo, el cambio de mentalidad que supone para todo el mundo ganar una Copa. Ha marcado la línea clara de hacia dónde tienen que ir porque además les ha dado lo más importante en el fútbol, que es ganar un título. Las últimas temporadas de la Real son una pasada, es una época espectacular.

¿Veía indicios de esta fortaleza cuando usted era el entrenador?

En la idea, sí. El conocimiento de todo lo que venía de Zubieta, de los jugadores potenciales para el primer equipo... Pero claro, eso es tiempo. Eran Le Normand, Barrenetxea, Gorosabel... Zubeldia, Oyarzabal o Illarramendi más asentados... La posibilidad de juntarlos luego con Monreal, Isak, Portu, Silva, Rafinha... Si al talento de Zubieta le sumas poder firmar estos jugadores, el resultado es una Real Sociedad potente. Y encima que, repito, ganar una Copa cambia la mentalidad de todo el mundo. No sólo al jugador: al aficionado, a Gipuzkoa. A todo el mundo.

Así es.

Una cosa es decir que eres capaz de competir con todos, cuando encima tienes ganas, pero ganar te hace más fuerte de mentalidad. Estamos viendo a gente que cada año está creciendo mucho, compitiendo francamente bien. También están jugando en Europa y eso para la Real significa poder firmar jugadores. Por eso veo a una Real muy sólida. Con los mejores; entre los seis-ocho primeros está la Real. Es muy difícil entrar en la Champions, pero ahí está la Real para pelear y ojalá que siga peleando.

¿En qué posición ve a la Real en este mercado de fichajes que se acaba de abrir?

Pues veo que la recuperación de Mikel Oyarzabal va bien, la de Carlos Fernández también, y que la Real ya tiene una base muy sólida. Donde otros equipos vayan a tener más prisa, las dos-tres cosas que vaya a hacer la Real irán con tranquilidad y el conocimiento de que serán positivas. Van saliendo jugadores importantes del Sanse, que ha crecido mucho estando en Segunda con Xabi Alonso. Va a hacer falta plantilla para volver a estar con los mejores porque habrá tres competiciones, pero la Real tiene razones para estar tranquila.

Usted es el último entrenador de la Real antes de Imanol. ¿Qué opinión le merece su trabajo?

Imanol es la Real. Son muchísimos años en el club, desde que fue jugador, y su conocimiento de Zubieta es absoluto. Sabe cuál es la exigencia que hay en la Real. Vemos los resultados, cómo están creciendo los jugadores y lo único que podemos hacer es alabar su trabajo y felicitarle.

Existe una sensación general sobre que es el gran artífice del éxito. ¿La comparte?

Es clarísimo. En Primera se enfoca al entrenador, pero detrás están los años en que trabajó en la cantera. En juveniles, el Sanse... No es de un día para otro. Ha ido potenciendo una barbaridad a los chavales desde que están abajo, creyendo en una idea, en un estilo de juego. Ojalá que tenga una continuidad grande porque no es fácil.

Cuando usted entrenó al primer equipo, Imanol dirigía al Sanse. ¿Cómo era aquella convivencia?

Muy buena. Sabiendo qué es la Real. Con la idea de ir curtiendo a gente joven para que estuviera preparada. Le Normand, Gorosabel, Kevin, Luca Sangalli, Merquelanz o Bautista jugaron el playoff para subir a Segunda y les eliminó el Fuenlabrada. Unos han ido saliendo, otros se han consagrado. El camino es claro y todos creen en lo que hacen.

¿Detecta evolución en el método?

He visto un cambio de dibujo en el último año y me gusta porque creo en eso. Parecía que siempre íbamos a ver la misma Real, atacando al espacio, y esta temporada se han visto diferentes dibujos y formas, pero con la misma idea y mentalidad. La Real se ha convertido en un equipo que, dependiendo de las características de sus jugadores, es capaz de jugar de otra forma, cuando antes parecía que un sistema no se podía cambiar.

¿Le llama la atención la mejoría defensiva del equipo?

Bueno, han mejorado en defensa porque atacan mucho y son muy constantes. Poder robar en campo rival te hace mejor atrás porque te llegan menos veces. Normalmente, los que mejor defienden son los que más atacan. Antes le costaba más en algunas facetas de transiciones, ahora yo creo que está siendo más solvente en todo y sin perder su esencia, que es querer atacar muchas veces.

Ha nombrado dos o tres veces a Le Normand y no es de extrañar. Le hizo debutar usted.

Bueno... Coincidí yo allí. Se dieron circunstancias con alguno, recuerdo que Navas, que vino lesionado a la pretemporada, y yo veía que este chico tenía potencial de Primera. Era cuestión de tiempo. Porque era muy bueno en el día a día. Ha trabajado con Imanol en el Sanse y es un jugador de alto nivel.

Otro que se estrenó con usted es Barrenetxea. ¿Por qué le está costando más explotar, al margen de la lesión?

Es muy joven y hay que tener paciencia con él. Tiene piernas, puede jugar en los dos perfiles y estamos hablando de un jugador que es atacante. La Real ha tenido a Portu, Januzaj, está un jugador como Mikel Oyarzabal, que es top mundial, y no es fácil. Pero seguro que le ayudará para crecer. Tiene 20 años, han firmado un jugador de banda, pero no quiere decir que se haya estancado. Es la competencia, que además le hará mejor.

El capitán en su época ya era Illarra. ¿Cómo le ve con 30 años y después de pasarlas canutas?

Asier siente la Real, es verdad que, ostras, no ha sido fácil, pero su constancia le ha permitido volver. Es un jugador, para empezar, de alto nivel, y si las lesiones le respetan y aceptando igual otro rol, porque viene Zubimendi, está Guevara y Zubeldia también puede jugar ahí, podrá ayudar.

¿Ha pensado alguna vez qué habría supuesto tener a este Merino durante su etapa?

Ya me ocurrió también en el Alavés con Joselu o Lucas Pérez. Estamos hablando de un Mikel Merino que firmó por la Real cuando venía de dos temporadas sin jugar. Vino para ser lo que es ahora, muy importante, pero con muy pocos partidos a la espalda. El cuerpo se tiene que hacer a la competición y además antes de empezar la Liga tuvo un problema en el hombro que le veo que todavía suele sufrir. Había que ir con cuidado, tuvo más lesiones. Ahora tiene un nivel muy alto y mejora cada año.

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