Todos y cada uno de los futbolistas que tomaron parte de aquella pretemporada se acuerdan perfectamente de la misma, del sufrimiento padecido y de las triples sesiones de trabajo. Han pasado ocho años y los jugadores no olvidan ni los métodos arcaicos de David Moyes ni de las palizas físicas del sargento de hierro que se llevó consigo, de nombre Dave Billows, una eminencia en el área de la preparación física. Hablando estas semanas pasadas con varios futbolistas que trabajaron bajo las órdenes de esa dupla británica, tienen muy presente lo allí acontecido. Gracias a Dios todo aquello forma parte del pasado. Eran otros tiempos, otra manera de entender el fútbol. Hoy la Real vive días de vino y rosas, con otro sargento a la cabeza, pero con un estilo muy diferente. No hacen falta sesiones de tres entrenamientos diarios para alcanzar la forma física adecuada. Y no será por la falta de intensidad que mete Alguacil en las sesiones. Tampoco hace falta salir fuera para trabajar. Imanol ha demostrado que eso era un mito, que como en casa, en ninguna parte. Y solo hay que ver los resultados que está obteniendo la Real desde que el oriotarra se hiciera cargo del equipo. “Ya sabemos cómo se las gasta ‘Ima’, pero es su modelo y nos va bien”. Son palabras de un jugador de la actual plantilla y que también estuvo en Obertraun, un ‘stage’ en el que casi lo único positivo fue ver a Oyarzabal y Zubeldia. Ya se veía que suyo iba a ser el futuro. Al azkoitiarra le ha costado más, pero ha tapado muchas bocas. Mikel es Mikel. Así de simple