La Real Sociedad cierra un verano que, sin grandes estridencias, ha servido para reforzar su plantilla con dos futbolistas que aumentan claramente el nivel competitivo del grupo. La llegada de Carlos Soler y Yangel Herrera no solo suma calidad, sino que aporta características que el equipo no tenía y que pueden resultar decisivas en una temporada tan larga como la que se presenta. Ambos completan perfiles necesarios, distintos, y con la capacidad de mejorar lo que ya había. Esa es quizá la mejor noticia: la Real eleva su suelo, asegura fondo de armario y multiplica sus variantes.
El caso de Soler es el de un centrocampista con experiencia, llegada y personalidad en escenarios de máxima exigencia. El de Yangel, el de un jugador físico, con despliegue, capaz de sostener al equipo en contextos de ida y vuelta y de dar oxígeno en partidos cerrados. Dos piezas que no estaban en la plantilla y que ahora permiten a Sergio Francisco rotar con más garantías. No hablamos de fichajes de relumbrón, pero sí de operaciones de club serio, que entiende sus necesidades y las cubre con criterio.
El debe del mercado queda en las salidas. No haber cerrado la marcha de Álvaro Odriozola es un pequeño fracaso, porque el lateral no contaba y su situación puede enquistarse. Y en el caso de Sadiq, aunque el nigeriano sí ofrece cierta utilidad, su perfil nunca ha terminado de encajar del todo. Aun así, no sería descabellado pensar en un destino en mercados aún abiertos, especialmente los exóticos, que podrían darle salida