Nápoles vivió en la madrugada del lunes un primer adelanto de la multitudinaria celebración que traerá consigo el ‘scudetto’ que está a punto de conquistar el equipo de Luciano Spalletti.
Más de 10.000 aficionados recibieron a las 2.30 de la mañana a sus jugadores en el aeródromo de Capodichino tras la victoria del domingo por la noche ante la Juventus en Turín (0-1) que les deja ya a un solo paso del que será tercer título liguero en la historia del club tras los logrados en 1987 y 1990 de la mano de Diego Armando Maradona.
El soñado momento que los ‘tifosi’ napolitanos llevan esperando desde hace 33 interminables años puede llegar el domingo. Su equipo lidera la Serie A con 17 puntos más que el Lazio a siete jornadas del final. Si el Nápoles gana el sábado a la Salernitana (14º) en el estadio Diego Armando Maradona, solo el Lazio evitaría el alirón al día siguiente de vencer también en San Siro al Inter, sexto y que se juega su pase a la próxima Champions.
El domingo puede ser, por tanto, una jornada de locura colectiva coincidiendo con el largo fin de semana del Primero de Mayo.
Por contra, caso de empatar ante la Salernitana, no habría alirón del Nápoles y la gran fiesta, que promete ser histórica, se retrasaría 48 horas, cuando los ‘azzurri’ dispondrian de su segundo ‘match-ball’ ya que el martes 2 de mayo visitarán al Udinese en jornada intersemanal.
Entre dos y tres millones de aficionados en las calles
En cualquier caso Nápoles está organizando una celebración multitudinaria que, según estimó semanas atrás Aurelio De Laurentiis, presidente del Nápoles, reunirá entre dos y tres millones de aficionados en las calles de la ciudad del sur de Italia. El alcalde, Gaetano Manfredi, prevé “un terremoto. un gran terremoto de alegría” a las faldas del Vesubio.
Los primeros que tienen ganas de fiesta son los jugadores, que en la madrugada del lunes, tras llegar de Turín, se subieron al techo del autobús, rodeado por una muralla humana de aficionados que dificultó su salida del aeropuerto. Entre ellos, Victor Osimhen y Kvicha Kvaratskhelia lo hicieron tocados con gorras tricolores, Zambo Anguissa con una peluca azul, mientras el capitán Giovanni Di Lorenzo saludaba a los seguidores con una bandera azul


