"Las lesiones, las malditas lesiones". Esta frase debe haber rondado muchas veces la cabeza de Paulo Dybala, que este pasado domingo se volvió a lesionar en el lanzamiento de un penalti ante el Milán, que por cierto falló. Con esta, ya son 38 las lesiones que el argentino lleva desde que es futbolista profesional, o lo que es lo mismo 817 días de baja y sumando. Más de dos años completos alejados de los terrenos de juego. Un calvario que arrastra prácticamente desde su llegada a Europa.
Apodado como 'La Joya' por su talento precoz, Dybala fichó por el Palermo en la temporada 12/13, procedente de Instituto de Córdoba (Argentina), con tan solo 18 años y estuvo tres temporadas en el club siciliano, donde se convirtió en un ídolo para la afición. En su última temporada en el club 'rosanero' empezaron los primeros contratiempos físicos. Nada grave entonces, pero sí el presagio del calvario que se le avecinaba.
Su espectacular rendimiento en Palermo despertó el interés de los grandes equipos de Europa, que escuchaban semana tras semana cómo aquel joven argentino del brazalete tatuado en su brazo izquierdo brillaba en Italia. La Juventus fue la opción favorita de Dybala, que con 21 años decidió unirse a la 'Vecchia Signora', heredando el dorsal 21, un número simbólico para él. "El ’21’ me gusta mucho, es mi edad. Además, sé que aquí en la 'Juve' es una camiseta importante, vestida por grandes jugadores como Zidane y Pirlo. Daré el máximo por honrar esta camiseta", declaró Dybala en su presentación. Y cumplió su promesa.
Dybala y su celebración característica
En su primera temporada como 'bianconero' firmó 19 goles y 8 asistencias en 34 partidos de la Serie A, consolidándose como una de las figuras más prometedoras del fútbol europeo. Los tres años siguientes en el club de Turín promedió 17 goles y 6 asistencias en liga, y junto al 'Pipa' Higuaín se convirtieron en una de las duplas más temibles del fútbol italiano. En 2017, con 23 años, marcó un doblete histórico al FC Barcelona en cuartos de final de la Champions League, una noche que parecía el inicio de su coronación. Pero justo cuando estaba llamado a dominar Europa, su cuerpo empezó a decir basta.
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Dybala seguía siendo uno de los grandes futbolistas del viejo continente, pero sus continuos problemas físicos convirtieron a 'La Joya' en un talento intermitente.
La temporada 20/21 fue su año más negro en Turín, en el que solo disputó 26 partidos y anotó 5 goles sumando todas las competiciones. El argentino siempre había superado los 2.000 minutos jugados en Serie A desde que había llegado a Italia, pero esa temporada su tiempo de juego se redujo a la mitad. 136 días de baja, tres lesiones distintas y 21 partidos perdidos por culpa de sus problemas físicos. Empezó una nueva temporada y Dybala esperaba dejar sus molestias atrás, pero desgraciadamente, el problema no había hecho nada más que empezar. A partir de ahí, los problemas físicos se hicieron recurrentes: hasta seis lesiones más ese curso lo mantuvieron fuera más de 100 días. Un hecho que le hizo perder protagonismo en el equipo.
El conjunto del Piamonte no cumplió con la promesa de una mejora en su contrato y finalmente Dybala abandonó el club entre lágrimas tras siete temporadas.
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Su destino fue la Roma, donde llegó con la ilusión de volver a sentirse importante. En su primera temporada como 'giallorosso' firmó 18 goles y 8 asistencias, y fue clave en la Europa League (perdida en penaltis ante el Sevilla), pero las lesiones volvieron a interponerse en su camino. 20 lesiones en las cuatro temporadas que lleva en el Olímpico. La última, la del pasado domingo en ese penalti maldito ante el Milán que lo obligó a abandonar el campo y se estima que estará tres semanas de baja.
A lo largo de su carrera, Dybala no ha sufrido una única lesión recurrente, sino una sucesión de problemas físicos que han lastrado su continuidad. Aunque uno de sus puntos débiles, según los datos oficiales, han sido las lesiones en el muslo. En total seis dolencias de la misma índole que le mantuvieron, en total, 138 días de baja. Aún así, la pasada temporada una rotura de tendón lo dejó más de tres meses fuera de los terrenos de juego, confirmando una vez más que su cuerpo, por más talento que albergue, sigue siendo su mayor enemigo.
Es difícil predecir hasta qué punto hubiese llegado Dybala si su cuerpo le hubiera acompañado, pero lo que sí está claro es que a pesar de su fragilidad, 'La Joya' ha dejado una huella imborrable en el fútbol italiano. Aunque seguramente esta frase no se la saque de la cabeza: "Las lesiones, las malditas lesiones"...


