Las sensaciones no habían sido buenas en el inicio, habían mejorado el viernes aunque dejándole al borde del alambre y, al fin, en el tercer día del Masters de Augusta, Jon Rahm ha dado un salto en cuanto a ellas que también se ha transmitido al juego para dar un salto en la clasificación. Eso sí, este pintaba a ser mayor, porque el final no ha sido bueno para el jugador de Barrika y ello ha empañado una jornada hasta entonces muy positiva.
El desenlace del día marcará hasta dónde llega Jon, pero el campeón de 2023 es top30 provisional en el momento del cierre de su vuelta porque, con seis birdies y cuatro bogeys, ha firmado un -2 en el día para situarse en el par global. En gran parte, gracias a una vuelta en la que ha mostrado enormes sensaciones con el putt, especialmente en unos primeros compases en los que ha volado literalmente sobre el Augusta National. Eso sí, en el sabor agridulce, estas se han diluido en los dos hoyos finales, con dos bogeys que han frenado un crecimiento que era mayor hasta entonces.
Le falta a Rahm esperar fallos de sus rivales para ver si, con Justin Rose muy lejos en el liderato aun sin empezar su vuelta (-8), sí puede haber un objetivo ambicioso de top15 o top10 de cara a la jornada final. Jon, que ha sido uno de los primeros en iniciar la tercera vuelta, deberá aguardar para saberlo, pero lo hará, con ese borrón final, con las buenas vibraciones que no le habían acompañado hasta ahora en el torneo.
Arrancaba Rahm volando sobre el Augusta National. Sólido con el juego largo, se dejaba un putt de unos dos metros y medio para birdie en el hoyo 1 y lo mandaba para dentro. Era el empuje que necesitaba para repetir experiencia en el par cinco del 2 tras un gran approach y en el par cuatro del 3 tras encontrar perfectamente la dirección de su putt: el +2 inicial se había girado hasta el -1 en el inicio del día.
Nada es eterno y su racha de birdies se frenaba en el par 3 del 4 tras una mala salida, a la izquierda de green. Pero incluso entonces clavaba Rahm un putt comprometido para salvar el par. No podía repetir lo mismo en el par cuatro del hoyo 5, con otra salida desviada, un mal approach y la necesidad de buscar un putt largo que se pasaba de frenada para acabar acarreándole el bogey.
La reacción era inmediata, con una buena salida en el par tres del 6 y un buen putt largo para dejarse el par hecho. Un resultado que salvaba también sin problemas en el par cuatro del 7 antes de generarse una nueva opción de birdie en el par cinco del hoyo 8: salida a calle, segundo a la derecha de green, gran approach y dos metros para situarse de nuevo bajo par, con -1.
Mantenido este en el 9, Rahm volvía al par global con un bogey en el hoyo 10 (par cuatro), en el que el segundo golpe se le iba a la izquierda del green y el approach no era bueno, con un putt comprometido para par que no convertía. Todo lo contrario que en el par cuatro del hoyo 11, en el que se marchaba a la derecha de green, se le frenaba el approach y sí convertía unos tres metros para par, y en el par tres del 12, donde unos centímetros de desviación hacia la izquierda impedían el birdie con putt desde larga distancia.
No arriesgaba Rahm en el par cinco del 13 ante el miedo de la ría previa al green y, bien en el golpeo largo, buscaba el green en tres golpes. Su putt para birdie de unos seis metros no entraba y le mandaba con el mismo par global al 14, pero este se convertía en -1 tras un segundo golpe espectacular en él que incluso oteaba algo más que un birdie dado. El -1 global estaba de vuelta. Sin embargo, en el momento de dar continuidad a la racha, en el par cinco del 15, Rahm se pasaba de green con el segundo golpe y no convertía el putt para birdie en el approach.
Se desquitaba a lo grande en el par tres del 16, con un putt enorme de larga distancia para el birdie del -4 en el día y -2 global. Sin embargo, este quedaba anulado por un segundo golpe al búnker en el par cuatro del 17 que le dejaba un putt comprometido para par y por una salida fuera de calle en el par cuatro del 18 que le hacía marchar a remolque, con putt para par no convertido. El resultado, un par final a falta de una jornada en la que, lejos de la cabeza, sí podrá partir con objetivos más ambiciosos que aquellos con los que iniciaba este sábado.



