Los claro-oscuros de Rosell

Los claro-oscuros de Rosell

El domingo volvió ‘Lo de Évole’ recuperando la temática carcelaria y dejando atrás el paréntesis sobre el coronavirus. Y fue de agradecer. Con la entrevista a Sandro Rosell recuperamos al mejor Jordi Évole, el de ‘Salvados’, el que ejerce de periodista sin teatrillo extra y se restableció la buena televisión, trabajada con medios y apetecible de ver después de tantas semanas de tele hecha a base de videollamadas. Como es habitual, a nivel de realización se planteó una estructura excelente. Varios planos narrativos que se sobreponían. El principal era el de la entrevista de Évole a Rosell, que se alternó esporádicamente con el proceso de grabación de la voz del expresidente del Barça leyendo fragmentos de su libro escrito en la cárcel, el resultado de esa voz en off sobre imágenes de recurso, y con breves preguntas a sus abogados Molins y Maluenda, su amigo y socio Joan Besolí y su mujer Marta Pineda. Un ejercicio televisivo impecable de puntos de vista que daba profundidad y permitía intuir un subtexto: el control y supervisión de los abogados a sus declaraciones, el vínculo emocional con Besolí y el sufrimiento familiar y la evolución psicológica del protagonista a partir de la mirada de su esposa.

Nada más empezar, Évole le exigió a Rosell una predisposición comunicativa mejor que la de su etapa como presidente. En el primer tramo de conversación, Évole se lo puso fácil. Hablaron de los dos años de cárcel y de los detalles de esa vida encerrado. Y consiguió que su invitado cogiera confianza contando pasajes más personales. Poco a poco, el periodista hizo evolucionar la entrevista hacia los aspectos judiciales del caso. Después de declarar ante Lamela y en el juicio, se notó el entrenamiento de Rosell a la hora de responder e incluso de corregir a Évole cuando usaba algunos términos que podían llevar a confusión. Después abordaron (fugazmente) la teoría de la conspiración. Entrevistador y entrevistado conectaron, pero ninguno de los dos bajó la guardia hasta que Évole quiso profundizar en cuestiones sobre el talante y la personalidad de Rosell, especialmente en lo que a lucha de clases se refiere: riqueza, ostentación de ella, patrimonio… logrando que emergiera el Rosell más prosaico. Y aquí es donde Évole, por persistente o hábil, provocó el revés televisivo y completó el abanico de claro-oscuros que buscaba a la hora de retratar al personaje.

La teoría de la conspiración

El lunes al mediodía, en la sección de deportes, el Telenotícies de TV3 sí hizo referencia a la entrevista de Sandro Rosell en laSexta. Curiosamente, solo recuperaron el audio, sin poner las imágenes. Recogieron únicamente el fragmento sobre las sospechas del expresidente del Barça respecto a Jaume Roures y, a continuación, ofrecieron a la audiencia la réplica irónica que dio el responsable de Mediapro a Catalunya Ràdio para desmarcarse del rol que le atribuía Rosell.

Cargando siguiente contenido...