Las reglas se acaban rompiendo

OPINIÓN

xavi ha entrado en el vestuario del Barça como Chicote en una cocina, olisqueando cierto desmadre. Su diagnóstico del despropósito deportivo culé le ha llevado a advertir a la plantilla de que habrá normas de control. Y aunque se ha llevado el aplauso general por poner al fin un poco de orden, el ya técnico del Barça sabe bien que la cultura de las ordenanzas internas funciona hasta que a los jugadores se les hinchan los balones. 

Es así, sólo hay que mirar atrás. Pep ya impuso reglas a su llegada pero viendo que el aire se iba viciando, improvisó aquello de que estaba vacío y se fue. El Tata pensó que lo mejor era obviarlas y se equivocó. A Luis Enrique le duraron hasta el motín de Anoeta, con el mismo Xavi intercediendo en un episodio con Messi. Valverde tiró de diplomacia, a Quique Setién no le hicieron ni puñetero caso hasta hacerlo visible por televisión y Koeman se comió las normas hasta que se le indigestaron.

 Jorge Valdano me dijo un día que el mejor momento para coger y agitar un equipo es cuando toca fondo. Y Xavi viene con un Barça desplomado en el sótano. Es un buen punto de partida entonces. Otro sabio de esto, Carles Rexach, me contó que lo de los códigos internos está fenomenal, que vale, pero que no es una ciencia exacta, que inevitablemente acabas cediendo. Claro, cosas de la convivencia y de los buenos resultados cuando empiezan a llegar. Un día aflojas con el artículo dos, al otro transiges con el cinco, al siguiente borras el nueve y sin darte cuenta, la plantilla te ‘traspasa’ en verano. La cuestión es hasta cuándo Xavi podrá aguantar estas reglas. Es la ley del fútbol

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