Se respira ilusión en el Barça. El proyecto de Xavi, ahora sí con los laterales deseados y una plantilla bastante competitiva, con dos jugadores por puesto, permite soñar en logros importantes.
Sigo pensando que el camino es la continuidad de los jóvenes, complementados por puntales tan importantes como Lewy (qué dos goles nos brindó el polaco), y jugadores de la experiencia de De Jong, Dembélé o Araujo. No es una cuestión de años sino de conocimiento futbolístico, ese que también tiene Pedri que parece que lleve jugando una década.
Xavi dijo sentir la ilusión en el Camp Nou y que iban a aprovecharlo. Desde luego las ochenta mil personas que llenaron el campo, fueran turistas o locales, vibraron con la verticalidad de los extremos, la calidad del nueve y el coraje de nuevas adquisiciones como Koundé. Son tiempos nuevos y quienes no han querido ceder paso y marcharse fuera, deberán entender su ostracismo. Auba ha sido un profesional como la copa de un pino.
La temporada es larga y puede haber sitio para todos, pero hay que crear un bloque fijo creando variantes tácticas sobre el terreno de juego, y aprovechar esta ilusión para no dejarse puntos en casa.
Esta noche en Sevilla, se puede ir tomando el pulso a la Liga, que debe ser la aspiración de la temporada. En breve, llegará la Champions para medir las verdaderas posibilidades e ilusiones de este Barça. Últimamente, la gran competición ha sido cruel e inmisericorde con el equipo. Tal vez la ilusión sea capaz de llevarnos muy lejos. El fútbol, como la vida, es también un estado de ánimo.