La sequía de Benzema

Benzema no marca desde el 28 de agosto. El dato ha disparado las expectativas de quienes advierten un final inesperado o incluso quienes recuerdan que nunca fue un delantero con gol. Esto después de los 44 que marcó la temporada pasada, o que sea el cuarto goleador histórico de la Champions, a tres de Lewandowski y por detrás de Cristiano Ronaldo y Messi. A esto habría que añadir que se lesionó el 6 de septiembre y reapareció el pasado domingo, 2 de octubre. Casi un mes fuera y desde entonces dos partidos jugados, con empate ante los navarros y victoria por la mínima frente al Shakhtar en la Champions.

Es verdad que en ambos partidos dispuso de ocasiones y hasta falló un penalti. Aún tuvo más disparos a puerta contra el equipo ucraniano, pero no acertó con la portería o se las paró el portero. Tan cierto es eso como que participó en el juego de ataque del Madrid de forma continua. Todo esto después de casi un mes lesionado.

Benzema no se entrenó en la previa del partido de hoy en Getafe, que verá desde casa. El Madrid tiene la semana que viene un partido en Varsovia que le puede clasificar para octavos de la Champions, y después el clásico en el Bernabéu. El jugador, que se regula como nadie, sabe cuándo y en qué momento ha de ser importante para su equipo. Ya lo fue la temporada pasada donde tras años de permanente crecimiento alcanzó un lugar imposible para los mortales, ese que te corona como el mejor jugador del mundo. Dos partidos sin marcar no son nada, no pueden ser utilizados para analizar a un futbolista sublime, ni para extraer conclusiones exageradas y sin fundamento.

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