Camerún necesitaba ganar a Brasil sin saber si la victoria le daría la clasificación, por lo que Rigobert Song cambió a sus dos centrales con el riesgo que ello conlleva y propuso en el centro del ataque a Aboubakar en perjuicio de Ekambi. Tite, con el equipo clasificado, cambió a todos sus jugadores y Militao dirigió la defensa, junto a Bremer por el centro, y Fabinho ejerció de líder en el centro del campo.
El juego de Brasil fue superior en cuanto al dominio del juego, pero no en cuanto a goles. La intensidad la puso la defensa de Camerún y su centro del campo. Anguissa y Kunde hicieron un gran esfuerzo. Los africanos se cargaron con varias amarillas para defenderse de la superioridad de Rodrygo en varias carreras con balón. Esto les permitió llegar al descanso con el empate, pero creando peligro con la mejor ocasión: un remate de cabeza de Mbeumo al que respondió Ederson con una gran parada.
Tras el descanso, Aboubakar tuvo su primera gran ocasión con un disparo cruzado en un pase vertical de Mboumo. Sin embargo, el equipo de Tite siguió dominando el juego y Martinelli fue el jugador que más peligro creo con sus remates.
A pesar del dominio, Brasil no pudo abrir el marcador, en parte debido al gran esfuerzo físico que soportaron todos los cameruneses, quienes fueron solidarios aguantando las llegadas del equipo brasileño, dotado de una mejor técnica. Tite siguió haciendo cambios en el ataque, sin encontrar la recompensa del gol. La mayoría de las ocasiones, por méritos también de Epassy, portero de Camerún.
Como muchas veces ocurre en el fútbol, cuando se pierde la concentración te hacen gol. En el transcurso del tiempo añadido, en una descoordinación de los centrales Bremer y Militao, se introdujo Aboubakar para efectuar un excelente remate junto al palo tras un gran centro de su compañero Mbekeli, que acababa de entrar al terreno de juego.
El equipo de Rigobert Song no se clasificó, pero consiguió ganar a Brasil en un Mundial, hecho que no había conseguido ningún equipo africano.