Distintas formas de llegar a esta final: Argentina levantándose del primer golpe ante Arabia Saudí, Francia mostrando defensa y pegada. Con Messi brillando hasta resucitar a su Selección y con Griezmann permitiendo que Deschamps pudiese alinear a Dembélé, Giroud y Mbappé. El gran trabajo del ‘centrocampista’ Antoine ha posibilitado que esté arriba y atrás sin dejar de ayudar a Rabiot y Tchouaméni.
Una de las mayores virtudes de Francia es su capacidad de transformación. Puede jugar ‘a la espera’ o meterse, con balón, en campo rival durante el partido. Tienen velocidad arriba para salir a la contra y el fútbol de pases para progresar con la esperanza de centrar o chutar. Atrás, Lloris está parando bien y los defensas son poderosos en el juego aéreo. En los laterales, Theo es más vulnerable que Koundé. En términos psicológicos, Francia es campeona del mundo y no tiene tanta ‘obligación’ como Argentina.
Para Scaloni la primera decisión será conformar un once, probablemente, con De Paul, Enzo, Paredes y Mac Allister en medio campo. El técnico argentino encontró su once ideal en el decisivo choque ante México. Desde allí, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y el volador Julián Álvarez son intocables para alegría del gran De Paul y de quien debe estar en contacto con la pelota, el capitán del fútbol mundial Leo Messi.
Vamos a fijarnos en esto: si tras pérdida de balón cometen falta instantánea para cortar el juego (o la contra) del rival; si Messi atrae un mínimo de dos rivales o cuántos ‘controlarán’ a Mbappé /Dembélé cuando ataque Argentina. La Final del 10.