En un encuentro intenso y emocionante, el árbitro vasco De Burgos Bengoetxea, corriendo cuando la jugada lo requería, estuvo cerca de la misma, pudiendo transmitir confianza en los futbolistas, sancionando acertadamente las faltas precisas, haciéndolo en trece ocasiones al Barça por once al Real Madrid. Con pequeños errores de apreciación, como en el minuto 41, al no sancionar con falta el derribo claro de Nacho a Raphinha, sin llegar a ser una acción de amarilla. Tuvo en todo momento el control del choque, no dejándose engañar por caídas simuladas consiguiendo dar mucha fluidez al juego, aunque algunas ocasiones confundió la ventaja con la posesión.
Las tarjetas amarillas mostradas a Nacho, Raphinha, Sergi Roberto, Modric, Balde, Ansu Fati y Ceballos fueron justas y merecidas, aunque entiendo que en el 15' debió amonestar a Sergi Roberto por una dura entrada a Carvajal y en el 30' a Lewandowski por un claro pisotón a Kroos.
El VAR del riojano Soto Grado en el minuto 80 anuló acertadamente el gol de Asensio por un ajustado fuera de juego del madridista.
En el Clásico visto ayer en el Camp Nou, a priori difícil de arbitrar, De Burgos Bengoetxea, bien ayudado por sus asistentes, se adaptó a las exigencias del partido, teniendo mucha seguridad en las decisiones tomadas. A pesar de tener algunos errores de apreciación que no influyeron en el resultado, realizó un arbitraje muy solvente.