No es habitual que una respuesta en una rueda de prensa se convierta en viral. Y cuando sucede es, generalmente, porque algo desagradable se ha desencadenado en el proceso periodístico. La semana pasada, en cambio, una espléndida respuesta del jugador Giannis Antetokounmpo, la estrella de los Milwaukee Bucks, corrió por las redes por su ejemplaridad y buenas maneras. Su equipo acababa de caer antes de tiempo en la lucha por el anillo. Y sus 38 puntos en el partido sirvieron de poco ante la contundencia de los Miami Heat. “¿Ves esta temporada como un fracaso?” le preguntó un periodista. Antetokounmpo suspiró, murmuró un ‘oh my god’ y se frotó fuertemente la cabeza intentando mantener la calma. Nos quedó claro que se armó de paciencia para responder con entereza: “Me hiciste la misma pregunta el año pasado, Eric. ¿Obtienes un ascenso en tu trabajo cada año? Entonces, ¿cada año que trabajas es un fracaso? No. Pero cada año que trabajas lo haces para algo. Para conseguir un ascenso, cuidar de tu familia, proveer tu casa, atender a tus padres… Son pasos para el éxito”. Antetokounmpo sintió que perdía la serenidad y frenó para recordarse a sí mismo: “No, no, no… no quiero hacerlo personal”. Y prosiguió con su argumento: “Michael Jordan jugó quince años y ganó seis anillos. ¿Los otros nueve fueron un fracaso? ¿Esto es lo que me estás diciendo? Es una mala pregunta. No hay fracaso en el deporte. Unos días es tu turno y otros no. Y de esto va el deporte”.
Los dos minutos y once segundos de su respuesta son de un magnetismo indudable. No solo por la solidez de los argumentos, poco habituales en las ruedas de prensa de los deportistas. Antetokounmpo huyó de la respuesta manida y vacía. Y, además, demostró su esfuerzo -no exento de dificultad para lograrlo- para mantener la calma, la profesionalidad y el respeto que requiere la situación.
¿Por qué nos impresiona el instante y se hace viral? Porque Antetokounmpo logra algo muy difícil de ver. El jugador luchando contra todas las rutinas, batallando contra los vicios del oficio (el suyo y el nuestro), contra los mantras y los tópicos para esquivar preguntas. Y, así, Antetokounmpo nos recordó a todos la esencia de la materia prima con la que estamos trabajando: la deportividad. Sin duda, no se va a llevar el anillo, pero puede sumar esta victoria a su temporada.
Otro tipo de entrenamiento
Para cerrar su respuesta y suavizar la tensión, Antetokounmpo le comentó al periodista que le había hecho la pregunta: “Lo siento porque no quería hacerlo personal. Me hiciste la misma pregunta el año pasado. Pero el año pasado yo no estaba en el espacio mental adecuado para responderte correctamente. Pero me he acordado”. La demostración de autoconciencia y trabajo personal del deportista resulta también inaudita. Otro tipo de entrenamiento que debería generalizarse en el sector.