En el fútbol es fundamental saber perder, entre otras valiosas razones para aprender de los errores y emprender con inteligencia un nuevo camino hacia la victoria. La autoestima del Barça recibió muchos golpes en los últimos años y todos entendieron, desde los jugadores a los aficionados, que tocaba recuperar la humildad para crecer poco a poco hasta acariciar este deseado título de Liga.
El siguiente paso es saber ganar, sin perder el contacto con el suelo para no abandonar la senda del éxito. Así funcionó el club en los mejores años de este siglo y se supone que recordará cómo hacerlo.
Y también es importante saber disfrutar, asignatura pendiente. Se demostró con el anuncio del adiós de Mateu Alemany minutos después de un gol tan importante para la Liga como el de Jordi Alba pese a que había once días libres hasta el próximo partido. El ruido, siempre el ruido.