1989: El jugador que quiso ser presidente

RECUERDOS

1989: El jugador que quiso ser presidente

Desde 1978, cuando Josep Lluís Núñez ganó las primeras elecciones democráticas en el FC Barcelona, no hubo convocatorias, por falta de candidatos, ni en 1981 (el mandato se acortó un año con motivo del Mundial’82 y de la ampliación del Camp Nou) ni en 1985, por lo que Núñez renovó su presidencia sin oposición en ambos casos.

En 1989 fue distinto. A Jordi Pujol, envalentonado al haber ganado las elecciones catalanas del año anterior repitiendo mayoría absoluta, le entró prisa por controlar también el Barça. Resulta ocioso constatar que Núñez nunca fue del agrado de Pujol y su colaborador más directo, el secretario de Presidència Lluís Prenafeta, como reconoció años más tarde en su libro “L’ombra del poder” (Planeta, 1999), preparó una candidatura capaz de superarle sin regatear medios económicos. Aunque Prenafeta dice en su libro que “lo hice a título personal”, lo cierto fue que su despacho en el palacete de la plaza Sant Jaume fue escenario de reuniones y almuerzos de trabajo de una candidatura que dirigió Josep María Gené, asesor externo de Pujol, que fue el encargado de hallar un candidato idóneo.

La búsqueda de ese candidato “anti Núñez” fue larga y salpicada de episodios de la más diversa índole, con una anécdota imposible de obviar. Según me relató años después el propio Josep María Gené, él convenció a Higini Raventós, cuyo apellido evoca la burguesía catalana del sector del cava, para sumir el reto. Al término de la reunión definitiva, celebrada en el despacho de Prenafeta, fue avisado Jordi Pujol para que bendijera el acuerdo. Llegado el momento de redactar el comunicado de prensa, Gené le preguntó a Raventós por su número de socio. Su respuesta les dejó helados: “¡Ah! ¿Pero se ha de ser socio?”. Pujol, muy enojado, abandonó la reunión dando un portazo que hizo temblar los muros del Palau.

Tras ese fiasco, la elección de Sixte Cambra, de 36 años, se produjo casi por casualidad. Él era desde 1985 director del torneo Conde de Godó de tenis y decidió contratar una agencia de relaciones públicas para potenciar el evento tenístico por antonomasia de Barcelona. La elegida fue Gené & Asociados, que había fundado Josep Maria Gené en 1981. Éste vio en Cambra la persona con el perfil adecuado: joven, deportista, con estudios, casado, con cuatro hijos, alto directivo de una empresa textil y bien conectado con la llamada sociedad civil catalana. Y socio, claro. Respondía a los cánones de lo que se conocía como un “yuppie”, palabra de moda en los años ochenta, a la que Gené le añadía otro anglicismo: “dandy”. Su único defecto fue que se trataba de un auténtico desconocido para el barcelonismo.

Prenafeta escribe en su libro que la candidatura se financió con aportaciones de empresarios. En el acto de presentación de la candidatura se hallaban el industrial pastelero Jesús Farga; uno de los propietarios de Agrolimen (Gallina Blanca), Artur Carulla; el director de Banif (Banca privada del Santander) en Catalunya, Genaro Millet; Antoni Jover, de Sedalgodón; Josep M. Espona, de Pastas Gallo; etc. Dinero no iba a faltarle a Cambra, desde luego.

Pero el montaje tuvo un importante, por inesperado, factor de distorsión, ya que el ex jugador del Barça Josep Maria Fusté, de 47 años, que iba por libre, anunció días después su candidatura. Fusté era en aquel momento concejal por CiU en el ayuntamiento de Linyola (Lleida), su localidad natal, y halló apoyos en el ex ministro de Sanidad y destacado dirigente del PSC-PSOE, Ernest Lluch, y de Joan Manuel Serrat, además de muchos colegas como Rifé, Asensi, Torres, Martí Filosía y Alfonseda. Y de muchas peñas. Fusté no necesitaba darse a conocer. El barcelonismo siempre le había considerado un jugador honrado y un culé sin mácula.

Su candidatura supuso un gran problema para Prenafeta y Gené porque iba a restar votos a Cambra, aunque muchos pensaban que sería Cambra el que se los restaría a Fusté. El día 13 de febrero, dos días antes del comienzo de recogida de avales para las candidaturas, Fusté aceptó fusionarse con Cambra tras haber sufrido presiones insuperables de toda índole y asegurarse de que pagarían todos sus gastos. Una de las claves de la coalición fue el progresivo estrangulamiento financiero que sufrió tras la retirada de casi todos los que le apoyaban, convenientemente ‘persuadidos’ por Prenafeta. Un sondeo, por él encargado, entre socios del Barça encendió las alarmas: Núñez partía con un 38% de intención de voto, Cambra estaba por debajo del 5% y Fusté tenía un 15%. Había un 40% de indecisos. A la luz de aquel sondeo, a dos meses de las elecciones, Prenafeta llegó a proponer a Núñez que Cambra podría unírsele y, tras ganar juntos las elecciones, cederle el puesto al cabo de dos años. La divulgación de tal posibilidad enervó a Núñez, pero tuvo más consecuencias, ya que políticos de todas las tendencias criticaron el afán de Pujol por apoderarse del Barça.

En la Assemblea del 8 de febrero, en el Palau de Congressos de Montjuïc, 1.040 compromisarios aprobaron el 1 de abril, coincidiendo con un Barcelona-Real Madrid, como el día para la votación. La recogida de firmas comenzó el 15 de febrero y dos días antes Fusté se rindió. Ocurrió en el curso de una reunión cumbre de miembros de las dos candidaturas en el domicilio de Jesús Farga, en la que hubo momentos de tensión extrema hasta el punto de que Fusté llegó a agarrar por las solapas a Gené. Tuvieron que separarles. Nunca comprendió que era víctima de un asunto de estado. Tanto era así, que TV3 interrumpió el TN para dar la gran noticia. Al ser entrevistado, Fusté apenas dijo nada interesante y admitió su derrota. Él había propuesto la fusión tras la recogida de firmas y que luego liderara la candidatura quien sumara más adhesiones. Por razones obvias, Prenafeta y Gené fueron inflexibles: Cambra tenía que ir de número uno. Y así fue. Durante la campaña electoral se vio un Fusté serio, distante y vencido, pero no convencido. Solamente Núñez y Cambra superaron el trámite de recogida de avales. El 1 de abril, de los 93.030 electores del censo votaron 43.663 (46,93%). El resultado fue: Sixte Cambra 17.609 votos (40,33%) y Josep Lluís Núñez 25.441 (59,27%). Fusté, escamado por la experiencia, no volvió a presentarse como candidato a la presidencia, a pesar de las muchas propuestas que le llegaron. 34 años después se fue de este mundo tras guardar un silencio clamoroso.

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