Vamos a calmarnos... o no

Vamos a calmarnos... o no

Tras clasificarse para el playoff final en el cuarto partido de la serie semifinal en Badalona, el técnico del Real Madrid Chus Mateo hizo un llamamiento para rebajar la tensión vivida en la pista, las gradas y los despachos tras la dura serie ante el Joventut. “Muchas veces, con nuestras declaraciones y gestos, subimos el nivel de tensión que creo que a los niños no les viene bien. Cometimos un error y se pagó con una sanción. Vamos a calmarnos”, dijo el técnico blanco recordando el incidente ante el Partizan, en un encomiable esfuerzo por bajar el soufflé de un momento de la temporada tenso.

Chus Mateo, entrenador del Real Madrir

Chus Mateo, entrenador del Real Madrir

Pasa en la Liga Endesa y en media Europa. En Italia dos jugadores llegaron a las manos con aficionados; en Turquía, Ataman tuvo que salir por piernas tras encararse con seguidores del Fenerbahçe, y en Serbia los árbitros se negaron a dirigir partidos de alta tensión…

Aunque no sería lo peor que se ha escuchado en una pista de basket esta temporada, es claramente reprobable llamar asesino a un jugador en un partido, como hizo algún sector del Olímpic. Dicho eso, también es claramente injusto que se abra expediente al club verdinegro por una situación que no ha generado el mismo protocolo en otros campos y con otras ‘víctimas’ menos mediáticas y de clubs menos poderosos.

El playoff semifinal me llegó después de leerme la magnífica novela de Jacobo Rivero Dicen que ha muerto Garibaldi’, donde se retrata el perfil de la Demencia de Estudiantes en los años 80 y 90. Disfrazados de musulmanes, los cánticos irónicos de los estudiantes del Ramiro, dedicados a jugadores rivales, animaban como pocas veces el ambiente de basket en la era del ‘boom’, unas situaciones que en el contexto actual podrían escandalizar a algunos y quizá, con esta ACB, acabar ante la Comisión Antiviolencia.

Está claro que el deporte no es el Liceo ni la ópera. En Europa está lejos de ser el espectáculo pasivo del aficionado NBA que va a pasar la tarde, a comer palomitas y casi sale igual que como ha entrado. Aquí siempre ha tenido un componente de comunión colectiva y, en casos como los de la Demencia, de espacio de expresión y creatividad. Siempre que esas expresiones no sean violentas, reprimirlas no es de recibo.

En esa línea de la mítica hinchada estudiantil, sectores de aficionados del Joventut optaron por opciones irónicas, pidiendo el Nóbel de la Paz para Yabusele o coreándole como MVP al mínimo fallo. Algunos incluso propusieron sustituir el calificativo de ‘asesino’ por el de ‘trapella’ (travieso). Era la única salida que se les dejó para manifestar la frustración por la injusticia, por ver como el ala-pívot francés del Madrid ha traspasado estos años varias líneas saliendo impune (del acoso a Pérez Pizarro en la pasada final, por ejemplo). Frustración también por intentar convertirlo en víctima como ha pasado en el fútbol con Vinicius jr., un deportista millonario que estaría lejos de ser el principal agraviado por el racismo en este país.

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