Carlos Alcaraz lamentó en su día no haberse podido enfrentar a Roger Federer. Sí lo ha hecho contra Rafa Nadal y ahora está en puertas de jugar en la final de Wimbledon otro de esos 'partidos del siglo' ante Novak Djokovic. ¿No es excitante poder ver a un Djokovic en plenitud midiendo fuerzas contra el tenista llamado a ocupar los próximos años el trono del 'Big Three'? Lo es sin duda, sí, y mucho.
Las comparaciones no son odiosas. Existe cierta matraca un tanto absurda sobre la inconveniencia de las comparaciones entre deportistas, como si estas fueran una bola de cristal que adivina el futuro y no lo que son en realidad, simples comparaciones para poner en contexto los resultados de los nuevos campeones con sus predecesores.
Cualquier tenista al que le comparen con alguien del 'Big Three' debe sentirse halagado sin más y no sentir una presión extra por ello porque te comparen con una leyenda no significa que vayas a igualar o superar su palmarés, sino únicamente que estás en la ruta correcta. Luego cada uno tiene que hacer su propio camino.
Carlos Alcaraz y Novak Djokovic se jugarán el domingo el título de Wimbledon 2023
Esas comparaciones de Alcaraz vienen también porque el murciano tiene la extraordinaria capacidad de aprendizaje que han demostrado durante sus carreras Nadal, Djokovic y Federer para ser mejores tenistas y, por tanto, ganar muchos más títulos. Que Carlos lo esté consiguiendo sólo con 20 años como está ocurriendo en su vertiginosa adaptación a la hierba corrobora que el tenis está delante de otro elegido de este deporte.
La hierba es la superficie más compleja para evolucionar por los pocos entrenamientos, partidos y torneos que forman la gira verde de la ATP. El bote bajo, veloz, a menudo endiablado por los efectos cortados de las bolas exigen un esfuerzo físico y una colocación forzada y distinta a las habituales, de ahí que las exhibiciones de estos días de Alcaraz en Wimbledon sean una auténtica barbaridad con tan poco bagaje y experiencia sobre hierba, cuatro torneos contando este Wimbledon 2023.
Djokovic deberá soportar el domingo la etiqueta de favorito, no puede ser de otra forma para alguien que lleva cuatro títulos seguidos y aspira a igualar el récord absoluto de ocho trofeos de Wimbledon de Federer. Sin embargo, Alcaraz ha demostrado que posee las armas y está preparado para asaltar el jardín de 'Nole' y convertirse a sus 20 años en el tercer campeón más joven en la 'Catedral' en la Era Open, sólo superado por unos días por Björg Borg (20) y Boris Becker, una locura cuando ganó en Wimbledon con sólo 17 años.
Federer (21), Nadal (22) y Djokovic (24) tardaron algo más, pero es igual, ellos son los tres mejores tenistas de la historia. Los tres hicieron su propio camino. Alcaraz apenas está empezando el suyo. Lo dicho: las comparaciones no son odiosas, las comparaciones son una bendición.



