Martin Braithwaite quiere marcharse del Espanyol. El futbolista danés, que hace apenas un año dificultó su divorcio con el Barça amparándose (con razón) en que tenía un contrato firmado, ahora se niega a cumplir el que le une al conjunto blanquiazul. ¡Cómo cambia la historia dependiendo lo que le conviene a uno!
Se puede entender que un jugador de la talla de Braithwaite no quiera jugar en Segunda, pero son inadmisibles las formas empleadas para forzar su salida de un club como el Espanyol. El danés se negó a jugar el amistoso ante el Cádiz el pasado domingo, y eso no está bien, pero además abandonó la concentración del equipo sin avisar a nadie, y eso está rematadamente mal.
Errar es de humanos y Braithwaite está a tiempo de recapacitar y pedir perdón por su indisciplina. Pero no parece que eso vaya a suceder. Ahora le toca al club hacerse respetar en consonancia a la falta de respeto recibida. Porque el Espanyol es de Primera, y volverá a dicha categoría, pero Braithwaite ha dejado claro que, juegue donde juegue la próxima temporada, es, como mínimo, de Segunda.