Podía haber dado mucho más de sí el que Antonela Roccuzzo, la esposa de Leo Messi y madre de sus tres hijos, estuvo a punto de dar a Jordi Alba tras la última victoria del Inter Miami en Estados Unidos. La imagen también dio la vuelta al mundo. Nadie sabe sí fue una confusión surrealista de la argentina o una broma bien escenificada por dos familias amigas. Pero provocó risas.
Hay otras dos mujeres a las que seguramente toda España daría un beso desde el corazón, escrito digitalmente, o dibujado desde el agradecimiento por hechos y actuaciones que no deberían ser apilados en el baúl de los recuerdos. Me estoy refiriendo a Olga Carmona García, la sevillana, de 23 años, que corriendo la banda izquierda como se desplazaba Alba en el Barça no solo marcó in extremis el segundo gol en la emocionante semifinal contra Suecia sino que también fue la autora de un gol para la historia, el que significó a España la conquista del mundo del fútbol en la finalísima contra Inglaterra y ha provocado el mayor incendio vivido en el balompié español.
He dejado para el final a María Pérez García, 27 años, de Orce (Granada) porque lo suyo no solo es resaltable por el resultado –dos oros en 20 km y 35 km marcha en el Mundial de atletismo celebrado en Budapest- sino porque envió una reflexión que llegó al alma: “El domingo yo fui campeona del mundo y Álvaro (Martín) lo fue el sábado. Pero el domingo fueron 24 campeonas del mundo porque las del fútbol ganaron, y aunque el beso de Rubiales se ha hecho viral, mañana vamos a ser portada, porque hemos tenido que volver a ser lo que hicimos el sábado y el domingo para que la gente nos quiera un poco”. Lo dijo con dulzura. Muy grande.