Está por ver qué equipo acaba ganando la presente edición de la Premier League, pero hay uno que, si no lo hace, se acordará y mucho de sus resultados durante estas fechas. Se trata del Arsenal, que no solo cayó derrotado el pasado jueves en casa ante el West Ham, sino que protagonizó un nuevo traspiés este domingo cuando, en disposición para cerrar 2023 como líder del campeonato, cosechó una nueva derrota ante el Fulham.
Los aficionados del conjunto 'gunner' tienen motivos más que suficientes como para que la comilona de Año Nuevo precise de algún que otro medicamento contra el ardor. Porque las horas que han pasado desde lo de Craven Cottage, estadio del Fulham, no han resultado suficientes como para digerir que su equipo no recibió 2024 en lo más alto de la tabla porque no dio la talla cuando tenía que hacerlo. Y todavía produce cierto reflujo que la temporada pasada fueron líderes en hasta 27 jornadas, llegando a tener una renta de 5 puntos sobre el Manchester City durante un largo tiempo para al final acabar siendo los de Pep Guardiola los que levantaron el título.
Los de Mikel Arteta han sumado solo 1 punto de los últimos 9 posibles, y precisamente fue el que más dificultad prometía, al tratarse de un empate en Anfield ante el Liverpool. Ni mucho menos se ha descolgado de la lucha por el título, que este curso promete ser incluso más apasionante que de costumbre en la siempre vibrante Premier League. Pero bien podemos decir que en estas fechas el Arsenal se ha ganado ser considerado como un 'boo-boos'. Un 'pupas', que se diría en castellano.