Queda mucha Liga por disputarse y puede pasar de todo, pero tiene que cambiar mucho la historia para que el Real Madrid no acabe levantando el título. El conjunto blanco ha perdido solo un encuentro de los 26 disputados hasta la fecha, y en días en los que no se acerca a su versión óptima igualmente saca adelante los partidos. Buen ejemplo de ello es lo sucedido este domingo, cuando el Sevilla de Quique Sánchez Flores incomodó a los de Carlo Ancelotti tanto como para creer en que la cosa no acabaría con un '1' en la quiniela. Pero bastó con un destello de una de las estrellas blancas para que los tres puntos se quedasen en el Santiago Bernabéu.
Fue Luka Modric, un futbolista del que se dice que ya no está para muchos trotes. Fue en una jugada muy 'marca de la casa' del croata, repetida hasta la saciedad a lo largo de su carrera pero inevitable por parte de los rivales. Y fue a posteriori de una acción que podría haber sido determinada como fuera de juego de Rüdiger, que sin duda influye en el despeje de Badé que hace que la pelota vaya a parar a los pies de Modric y no a otro sitio antes de que el croata ejecute el disparo que acaba convirtiéndose en gol.
Bastó esa acción, con todo lo comentado, para que el Real Madrid evitase que la distancia respecto al Barça fuese de 6 puntos con un enfrentamiento directo por disputarse. Este Real Madrid-Sevilla perfectamente pudo acabar en empate, pero el conjunto blanco, además de estrellas, también tiene estrella.