El partido contra el Nápoles es el partido clave de la temporada. Si se pasa la eliminatoria, marzo y abril, serán tiempos de esperanza e ilusión, tanto en Liga como en Champions, pero si se cae, el fin de curso se hará interminable.
Una vez más, las lesiones no han puesto la cosa fácil. Perder a De Jong y Pedri, implica jugar con una media de circunstancias, pero hay que sacar este partido adelante como sea.
En otros tiempos, un equipo menor era capaz de eliminar a la Juventus de Platini y Laudrup, con un gol de Julio Alberto. Hoy, se echa de menos aquella dosis de testosterona. Contra el Athletic se aburrió y apenas se chutó a puerta. Si seguimos en esta línea, ante un Nápoles que ha mejorado en los últimos partidos, será difícil pasar.
Hace falta que Araujo marque ese gol de córner que se le resiste o que Xavi entienda que la perla no es otra que Yamal, y le dé descanso ante el Mallorca. No hay que tirar la Liga, pero la prioridad debe ser la Champions. Pese al nivel de Man City o algún otro, no está prohibido soñar. Lástima que a nosotros no nos perdonen expulsiones, ni le anulen goles legales a los contrarios, como pasa en la casa blanca. Hubo un tiempo en el que no estuvimos mal, pero ahora hace ya unos años que no damos la talla. Sería bueno pasar ronda, para poder empezar a sonar. Nos conviene después de tantos altibajos.
Cerrar la defensa, reforzar la media con cuatro hombres y ser más certeros en ataque son aspectos determinantes. Así mismo, hay que aprovechar el juego a balón parado y las contras. Seguir vivos en la Champions es media vida.

