La herencia de Mikel

La herencia de Mikel

España superó en Stuttgart a Alemania y se clasificó para las semifinales de la Eurocopa. En ese mismo lugar la selección jugó hace casi cuatro años un partido de la Liga de Naciones que terminó empate a uno. Entonces, mi compañero Miguel Ángel Lara tuvo el acierto de recordar que en este estadio el padre de Mikel Merino, Miguel, había marcado para Osasuna un gol que clasificó a los rojillos en la segunda ronda de la copa de la UEFA. Aquel día de España su hijo, noviembre de 2021, no anotó, pero si lo hizo el pasado viernes en el minuto 119 de un partido memorable. Un poderoso remate de cabeza que ha entrado en la historia del fútbol español, como el gol de Antonio Maceda en el 84, el de Fernando Torres en el 2008 o el de Carles Puyol en el 2010, todos frente a Alemania.

Da la casualidad de que los dos maravillosos hechos, el gol de Miguel, y el de su hijo Mikel, me ha tocado contarlos en televisión con 33 años de diferencia. Es solo una casualidad y no tiene más trascendencia que la fortuna de estar en el lugar y momento adecuado. Al fin y al cabo, de contar cosas nos ocupamos los periodistas, y qué les voy a decir si estas líneas están incluidas en un diario que lleva 118 años relatando la actualidad del mundo del deporte.

Lo que no es una casualidad es que el hijo pase a la historia allí donde su padre dejó un germen inolvidable para Osasuna. Aquel día de noviembre de hace 33 años Miguel dejó una energía que algún día recogería alguien muy cercano, y ninguno mejor que su propio hijo. Todo sucede por algo. Y lo que hizo Miguel le convino a Mikel. Una suerte para todos.

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