
Una familia campeona
España ha sido campeona de Europa pulverizando todos los registros, nadie había marcado más de 14 goles y la selección ha hecho 15, nadie había ganado más de cinco partidos y los campeones han ganado siete. Y en una misma edición han derrotado a 4 de las cinco grandes potencias de Europa, Italia, Alemania, Francia e Inglaterra, no son cinco porque en el repóker está España.
En realidad, hay más datos que adornan el brillante triunfo español en la Eurocopa, pero por encima de la contundencia de los números hay un factor mucho más poderoso, intangible pero irresistible, es la capacidad de atracción de un grupo de jugadores que han arrastrado por la ilusión a un país entero.
El domingo, día de la final, millones de almas, de todo origen y condición, se unieron en torno a un equipo para fundirse en un abrazo final. Este ha sido el gran mérito de un grupo al que su seleccionador calificó como una familia. Todos han recogido el testigo del que desfallecía. Lo hicieron Nacho y Navas ante Francia en ausencia de Le Normand y Carvajal; lo hizo Zubimendi cuando las alarmas se dispararon con la lesión de Rodri en el descanso de la final. Nadie se ha sentido más importante que nadie. Jugadores de 32 y 38 años se han fundido en un abrazo con su compañero de banda, un tal Lamine de 17. Dani Olmo recordó que Unai quiere un jugador en la portería en el balón parado y salvo un gol cantado de Inglaterra. Hay muchos detalles y son todos extraordinarios, tantos que al final este grupo los ha hecho ordinarios. Los grandes gestos merecen la admiración de la gente. Felicidades.