Pitos a Tchouaméni

Pocas veces a tanta expectativa le ha seguido tamaña frustración. La llegada de Mbappé no solo solapaba la salida de Toni Kroos sino que aumentaba por mil las posibilidades de un equipo que sólo había perdido dos partidos la temporada pasada. Que había ganado la Liga con varias jornadas de antelación y conquistado su decimoquinta Champions jugando casi toda la temporada sin su delantero centro, ni su portero y centrales titulares.

Después de ganar la Supercopa de Europa ante el Atalanta, el primer partido de liga en Mallorca acabó en empate y con una extraña sensación de equipo sin hacer. Entonces solo fue un signo, hoy en día, transcurridas 12 jornadas de Liga y 4 de Champions, es un diagnóstico. El Real Madrid ha entrado en barrena.

La sonora pitada que el público del Bernabéu le dedicó a su equipo al final de la primera parte tuvo su epicentro en la figura de Tchouaméni, autor del mal pase que supuso el 1-2 del Milan. No es el jugador francés culpable de la derrota, ni del mal juego de su equipo, no más que el resto de sus compañeros. Sí es responsable Ancelotti de convertir en indiscutible a un futbolista que está lejos de todos los informes que aconsejaron su fichaje. En el Madrid muestra el mismo perfil invisible que vimos durante la Eurocopa con Francia, donde también es fijo para Didier Deschamps.

Ancelotti retiró a Tchouaméni en el descanso buscando una reacción que no se produjo. El equipo necesita un orden y buen criterio que su actual mediocentro no le da. Ni en tres meses largos de competición tampoco su entrenador. Eso sí es un problema.

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