La varita mágica

210 minutos necesitaron en el derbi madrileño para resolver su eliminatoria. Como suele suceder, la igualdad, la tensión y un asfixiante factor emocional les llevaron al límite. Ni fue la primera vez ni tampoco será la última, de hecho, Simeone se enorgulleció de vender muy caras sus derrotas ante el Madrid, como si eso ya fuera un triunfo.

Y como no hay buena historia sin un gran final esta película nos reservó un estrambote que congeló las almas en la tanda de penalties. El VAR anuló el lanzamiento de Julián Álvarez porque percibió que tocaba el balón dos veces. A partir de ahí la imagen se disparó en las redes mientras el Madrid ganaba con un tiro final de Rudiger que para más inri Oblak estuvo a punto de parar.

No hemos visto una imagen clara del segundo toque de Julián, tampoco hay otra que demuestre que el tiro es legal. Con cada bandera en la mano la jugada es muy clara, sin ella es muy difícil tomar partido: en medio de un estado brutal de ansiedad la jugada pasará a la historia de un duelo más intenso que bonito.

Tienen derecho los atléticos a la protesta y los madridistas a la alegría, a fin de cuentas, han superado una eliminatoria muy complicada después de derrotar al City en la ronda previa. De los 8 equipos que lideraron la liguilla de Champions sólo quedan 4. Entre esos no estaba el Madrid, que se jugará el pase a semifinales ante el Arsenal. Por tierra, mar o aire el Madrid sigue adelante en un torneo tocado por una varita mágica. Imposible de explicar.

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