Periodista

Peor que la felicitación

PANTALLA PLANAS

Los espacios deportivos se hacían eco de la felicitación en las redes sociales que el Sevilla dedicó al técnico del Chelsea, Enzo Maresca, por ganar la Conference League. El italiano jugó en el club hispalense hace veinte años y, en principio, de aquí vendría la deferencia. Pero como el partido significó una derrota tan dolorosa para el Betis, el gesto se ha interpretado como una pulla fruto de la rivalidad eterna entre los dos equipos de la ciudad. Sin duda, es inevitable leer entre líneas esta tensión. Pero hay dos maneras televisivas de afrontarlo. O quitar hierro al asunto o caer en lo más fácil que es alimentar la mala leche.

El jueves, en ‘El desmarque de Cuatro’, Manu Carreño ponía el foco sobre esta cuestión incluso antes de analizar el partido. Negó la voluntad de provocar al Betis con pruebas sólidas: recuperó viejos tuits del Sevilla donde también felicitaba a antiguos jugadores y técnicos que habían militado en sus filas y que habían conquistado algún título para demostrar que era un protocolo habitual. Hasta la fórmula del redactado coincidía. Carreño incluso recuperó la felicitación del Sevilla al Betis de hacía tres años por ganar la Copa del Rey. Una manera de rebajar tensiones aclarando que se trataba de una política de comunicación coherente.

En cambio, en Jugones, Pedrerol intentaba reforzar la idea de la provocación. Optaron por una estrategia que implicaba directamente a los aficionados. O lo que es lo mismo: hurgar en la herida. Realizaron una encuesta de calle en Sevilla para preguntar a los seguidores de ambos equipos qué les parecía la felicitación de marras en las redes. Por supuesto había béticos molestos, otros con más sentido del humor, sevillistas que no veían ningún problema en dar la enhorabuena a Maresca y algún que otro que le parecía innecesario.

Es muy común buscar la ofensa del aficionado herido y derrotado. Canaliza un relato emocional, crispa el ambiente y refuerza la idea de conflicto entre dos bandos enfrentados. De paso, te rellena con un poco más de drama unos minutos de programa. Hay planteamientos televisivos que acaban siendo incluso peores que el origen del conflicto. No solo por lo que tienen de tópicos y facilones, sino por este deseo de ampliar la discordia y trasladarla a la calle.

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