Al PSG de Qatar le ha costado trece años conquistar la Champions, desde 2012 cuando entró el emirato a gestionar el club francés. París era una de las grandes ciudades europeas sin Copa de Europa. Lo había intentado muchas veces, pero en el palmarés europeo solo figuraba el Olympique de Marsella de Bernard Tapie, el polémico empresario francés que construyó un equipo que venció al gran Milan de Capello que tenía en sus filas a los Maldini, Baresi, Rikaard o Van Basten. Los franceses entrenados por Raymond Goethals contaban con Desailly, Deschamps o Rudi Voller y se impusieron, también en Múnich, por 1-0. A París siempre le costó digerir que la única Copa de Europa francesa fuera para Marsella, la ciudad competidora de París, la gran capital del mundo que con el tiempo acabaría aparcando a Marsella a un segundo lugar, muy lejos de la luminosa ciudad parisina. A Tapie también lo persiguieron por todos lados y acabó envuelto en líos judiciales. Cuando en Francia se pretendía dirimir la capitalidad, Marsella fue expulsada por la fuerza de París que, sin embargo, no compitió en fútbol, en un país que siempre había estado dominado por el rugby como el primer deporte.
Trece años después y 2.283 millones más, el PSG lograba el gran sueño parisino y de Qatar, que entró para ganar la Champions, no solo para competir en una Liga considerada de menor nivel que las cuatro grandes. Tras las apuestas precipitadas de acumulación de cracks, pasó a la etapa de las grandes figuras y llegó a colocar en el tridente a Messi, Mbappé y Neymar, pero no ganó la Champions. Necesitó fichar a Luis Enrique, un maestro de entrenadores para lograr equipos conjuntados que jugaran a un fútbol tan competitivo como espectacular, para lograr el sueño. No fue el año que más invirtieron ni el del equipo más galáctico, pero en invierno ficharon a Kvicha Kvaratskhelia, de 24 años, que triunfaba en el Nápoles y el extremo de apellido impronunciable comenzó a serpentear por la banda y a hacer estragos junto a Dembélé, con las sabias indicaciones de Luis Enrique. Y París conquistó la gloria y fue por primera vez la ciudad de la luz en fútbol.