Director de Mundo Deportivo

No alcanzó

Leo lo sabía. Era inevitable. No alcanzó. No alcanzaba. El Inter Miami sucumbió de forma contundente ante el PSG de Luis Enrique. Messi no se sorprendió e hizo prácticamente bien todo lo que tocó, pero las velocidades de los dos equipos, y la calidad, son muy diferentes. Jordi Alba lo acompañó, Luis Suárez lo intentó y Busquets lo quiso. Una jugada con pase del lateral izquierdo a Leo y una asistencia maravillosa al uruguayo acabó con un mal control de Suárez. Messi disparó en dos ocasiones en la segunda parte, tras una primera mitad en la que el equipo de Mascherano fue superado por todos los lados. En los primeros 45 minutos el Inter no logró contabilizar ni un solo disparo, ni un córner. Donnarumma fue un espectador.

En la segunda parte mejoró el equipo de Leo impulsado por el gen competitivo de los ex blaugrana, pero nunca hubo más opción que la de lograr el gol del honor ante un PSG que bajó el tono, lógicamente, con 4-0 en el marcador. Los de Miami lograron conectar más con Messi y pisaron el área aunque en ningún momento el equipo compitió para nada más que cumplir con un trámite en el que todos sabían que no existía una opción. La diferencia entre un buen equipo de la MLS y el campeón de Europa es estratosférica. Solo Messi rebaja la abismal distancia, pero son dos mundos. Muy distintos. En el 86' lanzó una falta directa y en los instantes previos mucha gente intuyó magia, la misma que en el golazo ante el Porto, pero el disparo lo desvió la barrera. El Inter dijo adiós a un Mundialito discreto con distancias demasiado grandes entre equipos de diferentes territorios y que volvió a dejar claro que la ausencia de los tres campeones de las grandes Ligas (Barça, Liverpool y Nápoles) es un borrón en la primera competición en la que Infantino se ha gastado mil millones para que pudiera llevarse a término su trofeo, absolutamente innecesario y que puede llevar a muchos aficionados a sentir cierto cansancio del fútbol en este final de temporada excesivo. Más que un Mundial parece el Trofeo Infantino, aunque ahora, al menos, vendrán los partidos más interesantes con futbolistas saturados, gradas con ganas de vacaciones y clubs con más dinero y menos valores.

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