Estamos en verano: fuertes lluvias, excesivo calor y nuestro equipo ya da el primer paso para intentar renovar y/o mejorar la campaña futbolística del año pasado.
El ‘soci’ del FC Barcelona está satisfecho de cómo acabó el curso pasado. Las actuaciones económicas del club, que no dan para grandes hazañas ni operaciones, no han permitido traer refuerzos como los que solían hacerse en otras épocas. La llegada de un sueco de 19 años es como una marca, una señal de la situación en la que estamos. Pero el ambiente blaugrana es positivo. El entrenador no hace declaraciones, con lo cual se equivoca poco, toma decisiones acertadas e incluso después de perder de forma increíble dos partidos en casa contra rivales débiles -Las Palmas y Leganés- no hay reacción negativa, todo sigue su camino y el Barça consigue tres títulos, situación en la que hacía años no nos encontrábamos.
Hay que ser optimista en esta trama técnica sencilla que tenemos actualmente, porque así se sabe quién toma las decisiones importantes en el club: el presidente, el entrenador y el director deportivo. Y no miren hacia otro lado porque se equivocarían. Es todo muy claro y muy directo.
Si encima hay buenos resultados y la gente se siente feliz, ese el objetivo principal de nuestro club. Aunque hay otro, que es poder regresar al ex Camp Nou como nuevo Camp Nou. Ayer pasé por allí cerca, vi unas grúas enormes y pensé “¡¿y por dónde jugarán los que tengan que disputar el Gamper?!”. En pocos días lo sabremos.
DE LA EUFORIA A LA DUDA EN MADRID
La gente del equipo blanco daba por hecha la primera Copa del mundo, este invento extraño que de alguna forma dejó fuera al FC Barcelona. Después de los resultados cosechados contra equipos medianos, se disparó la euforia en Madrid; en el club, en el público y en la prensa. Era una euforia total. Pero la confrontación frente al excelente equipo que dirige Luis Enrique fue contundente para el Real, no sólo por el marcador que eliminaba a los blancos de la posibilidad de ser campeones, sino por la claridad con que les mostraron sus deficiencias.
En este momento, los blancos vuelven a ser un equipo incógnita, con una defensa insegura formada por varios jugadores que ninguno de ellos es titular fijo y un mediocampo de gente entregada pero que no domina el juego como lo debe hacer un equipo grande. El problema lo tiene delante, donde tienen en nómina a Vinicius, a Rodrygo, a Bellingham, a Endrick y, por supuesto, a Mbappé. Y ahora ha aparecido Gonzalo. Tanta ‘oferta’ no da seguridad de tener un equipo que defina los partidos, más bien crea dudas y malestar entre los propios jugadores.
Veo en este inicio de temporada a un Barça tranquilo y sin prisas y a un Madrid desconcertado. Espero que a final de temporada podamos decir lo mismo.