La selección española sometió a Suiza en cuartos y ya está en semifinales. El fútbol del equipo de Montse Tomé responde a una idea, basada en el Barça, y percute a lo largo de todo el partido. No es un juego de prisas, es de solidez, de cohesión, de dominio. Es un fútbol que somete a los rivales con el balón. Es muy difícil enfrentarse a esta selección, porque es necesario un nivel de concentración defensiva impecable y no se puede lograr durante tantos minutos. Las jugadoras españolas son capaces de aprovechar cualquier acción. En la primera parte crearon 12 ocasiones de gol, por dos las suizas, con un 70 por ciento de la posesión. Antes de anotar el primer gol, que abrió la lata, la selección española ya había fallado un penalti y lanzado dos balones a los postes.
A los 7 minutos, Mariona tuvo en sus botas la posibilidad de adelantar a las españolas, pero lanzó fuera el penalti. Esta Eurocopa no es la de los mejores lanzamientos de penas máximas. Alexia tampoco anotaría el segundo penalti señalado a favor del equipo español. Un día antes, la sensacional portera de Suecia, Jennifer Falk, detuvo cuatro penaltis en la tanda, falló el suyo y de ser una auténtica heroína pasó a ser cuestionada en una tanda nefasta frente a Inglaterra que acabó clasificándose in extremis, tras ir perdiendo primero 0-2, empatar y luego ir detrás en la tanda de penaltis.
El equipo de Montse Tomé no tuvo problemas ante Suiza aunque el gol tardara en llegar. Precisamente un cambio de la seleccionadora permitió a Athenea anotar el primer tanto al entrar al campo y aprovechar una sensacional asistencia de tacón de Aitana que la dejó sola delante de la meta suiza. Poco después, Claudia Pina logró el segundo gol, un gran gol, marca de la casa, con un chutazo que se coló por la escuadra. España hizo honor a su condición de favorita ante un combinado suizo con muy buena organización defensiva, pero que fue sometido por el mejor fútbol combinativo de una selección que se enfrentará en semis a la vencedora del Francia-Alemania. Ante Suiza dejó constancia de su poderío, mientras la Eurocopa sufre una cierta maldición en los penaltis.