La cara de Flick

La cara de Flick ya presagiaba que lo que estaba ocurriendo en el partido contra el Mallorca no le gustaba nada. Así como con el amor no se juega, el alemán creo que practica ese mismo parecer en el fútbol. Si puede matar al rival, lo mata. No le importa su nombre, ni su prestigio, ni si los jugadores adversarios son los más deseados del continente. Lo hizo con el Barça, cuando dirigía al Bayern. Ese 2-8 que le endosó en Portugal todavía duele, y mucho. Es inolvidable. Hasta que no llegó a esa cifra pidió a sus futbolistas que masacraran a aquel Barça que dirigía el infortunado Quique Setién.

A Flick le da exactamente igual que el rival esté en condiciones inferiores, como ese sábado se encontraba el Mallorca con dos hombres menos. Para él cuenta la actitud, no el relajo, tampoco el creer que todo está definido. Flick quiere ganar todos los partidos por KO. Desea ganar títulos, trofeos, el de máximo goleador y el de equipo menos goleado. Lo quiere todo. Es ambicioso. Y de ahí que su cara reflejara contrariedad con la forma en la que los once que estaban en el campo afrontaron esa parte del partido en el que el rival estaba entregado. De todas formas seguro que hubo perdón para los jugadores. Era el primer partido serio, de competición, que afrontaban tras las vacaciones. Pero que estén preparados los próximos rivales porque este Barça no perdonará más la oportunidad de golearlos.

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