La política acaba con La Vuelta

Eduardo Chozas

Exciclista profesional

Me parece perfecto una manifestación pacífica con banderas, pancartas y protestas, incluso que se aproveche el escaparate que solo el ciclismo puede aportar a través de la TV. Un deporte cercano al público. Soy contrario a la violencia, a la guerra de Gaza, y defiendo la libertad de expresión. Pero me parece impresentable y lamentable que una minoría politizada y bien organizada destruyera el circuito de la última etapa utilizando la fuerza, increpando a las fuerzas del orden para destruir con violencia el trabajo de los demás: ciclistas, organizadores, fuerzas de seguridad de La Vuelta. Poniendo en peligro la integridad física de los ciclistas y en un aprieto a muchos aficionados, turistas y familias con hijos que tuvieron que salir corriendo por temor a los actos vandálicos, sin poder presenciar la etapa final y el podio de una Gran Vuelta como son el Giro y el Tour, pruebas que son Patrimonio Nacional de los países vecinos que a buen seguro no lo hubiesen permitido.

Se eclipsó el aspecto deportivo, la gran victoria de Jonas Vinguegaard, el primer danés en ganar La Vuelta a España y suma su tercera Gran Vuelta (vencedor del Tour de 2022 y de 2023). Joao Almeida ha sido segundo sin que en la tercera semana de carrera haya podido recortar diferencias ni en su terreno, la crono de Valladolid, que quedó reducida a 12 km tan solo y, en la última oportunidad, no pudo con el danés en la Bola del Mundo. El británico Thomas Pidcock ocupa la tercera plaza siendo su primer podio en una grande. El mejor equipo ha sido UAE, 2º en la general, gana por equipos, la montaña con Vine y siete etapas, dos de Ayuso y una de Soler, tres etapas para los ciclistas españoles.

Los mejores españoles han sido: 13º Balderstone y 14º Guardeño, del equipo Caja Rural Seguros RGA. Es la primera vez en La Vuelta en la que no hay un español entre los 10 primeros. No se debe pedir la paz con violencia.

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