“Piensa rápido, corre rápido”. Podría ser un eslogan para una marca deportiva, pero, de momento, es el exitoso lema de vida del protagonista de la nueva comedia deportiva de Disney+, ‘Chad Powers’. Un quarterback de la liga universitaria de Estados Unidos cae en desgracia. La única manera de ser aceptado en un nuevo equipo y volver a jugar es cambiando su nombre y su cara para convertirse en un jugador debutante. Lo consigue gracias a unas cuantas prótesis de silicona pegadas en su rostro. Nadie confía mucho en el novato y excéntrico Chad Powers (interpretado por Glen Powell), aunque llegó a ser la estrella de la competición. Aquí empezará una historia de superación muy inverosímil, altamente previsible y con un humor algo exagerado. Pero la estrategia de ‘Mrs. Doubtfire’ o ‘Tootsie’, mezclada con elementos narrativos de la Cenicienta y de Patito feo, y con unas dosis de comedia romántica, logran una especie de sucedáneo de ‘Ted Lasso’. Una crítica ácida y sagaz desde dentro del propio deporte, aunque esta vez el resultado es más prosaico, más simple y bastante más burdo. Eso sí, puede ser eficaz para los que conecten con los tópicos del fútbol americano, el humor tosco y acepten con indulgencia las licencias argumentales poco creíbles. Además, la tradición de los dobles personajes o falsas identidades, a pesar de ser fáciles de anticipar, suelen atrapar al espectador.
La historia de Chad Powers nació en 2022 a partir de un sketch que se hizo viral en el que Eli Manning, ex quarterback de los New York Giants y dos veces campeón de la Super Bowl, grabó para el programa ‘Eli’s Places’ de ESPN+. Manning se disfrazaba para volver a la liga universitaria con el nombre de Chad Powers y usaba el mismo lema: “Think fast, run fast”, “Piensa rápido, corre rápido”. La frase, que ha hecho fortuna, simboliza la mentalidad deportiva de la audacia, que a menudo confunde la capacidad de reacción con la sabiduría. ‘Chad Powers’ incorpora además subtramas de machismo, homofobia, megalomanía, prejuicios y elitismo tan arraigados al deporte para facilitar que todos los personajes aprendan alguna lección y se conviertan en mejores personas. Aunque seis capítulos desembocan en una resolución algo precipitada, los diálogos y la emocionalidad de algunas escenas la hacen también una serie amable para pasar un buen rato.