Periodista

El show de los Juegos Olímpicos

PANTALLA PLANAS

En pleno desarrollo de los Juegos Olímpicos de invierno, los informativos de deportes parecen más pendientes de la lógica de los algoritmos, la viralidad en las redes, la inercia del impacto visual y la emocionalidad más que de los hitos deportivos y la actualidad olímpica. Ayer mismo, en ‘El desmarque de Cuatro’ se mostraba la foto de la esquiadora estadounidense Lindsey Vonn después de haber sido operada y con una prótesis aparatosa que la mantenía en cama. “Ha tenido tanta repercusión que deportistas como Carlos Alcaraz o Marc Márquez se han querido solidarizar con ella”. La repercusión y los mensajes de deportistas españoles era lo que justificaba su relevancia en el programa. Explicaban el caso del atleta de skeleton ucraniano Vladyslav Heraskevych que reivindicó en su casco los deportistas muertos en el conflicto por la invasión rusa y la sanción del COI. Manu Carreño también nos advertía: “Ojo al castañazo que se ha metido, brutal caída, de esta deportista china” y nos mostraba el accidente de Liu Jiayu en la prueba de halfpipe. En Jugones, también se hacían eco de la fragilidad de las medallas y las secuelas del melodrama del atleta de biatlón noruego, Sturla Holm Laegreid, que en una entrevista lamentó haber engañado a su novia e intentaba utilizar a la prensa como mediadora para conseguir el perdón. Incluían un vídeo donde se preguntaba a otros atletas olímpicos la opinión sobre este capítulo surrealista.

No es que los Juegos Olímpicos de invierno no interesen. Pero es obvio que lo que interesa es su contenido como escaparate de curiosidades. Excentricidades, historias emocionalmente explotables, imágenes espectaculares o caídas impactantes pasan por delante de los deportivamente relevante. Los criterios de noticiabilidad anteponen el conflicto, el drama, el escándalo y lo morboso.

Ya hace tiempo que el deporte se ha convertido en una fuente de gags visuales: errores grotescos, accidentes estremecedores y castañazos varios convierten a deportistas anónimos en protagonistas. A veces ni se pronuncia su nombre, porque lo que importa es la imagen. Las historias con lágrimas y los fallos organizativos también tienen preferencia. La excelencia deportiva resulta cada vez más irrelevante y secundaria. Las estrellas de los deportes de invierno no tienen su cuota informativa. Ya no se hace periodismo deportivo ni divulgación. Se hace entretenimiento.

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